Migración forzada…
Querida hermana, Estoy bien. Llegué a esta hermosa ciudad; aún no tengo empleo, pero estoy tranquila, luego de muchos años, me sorprendo porque siento esperanza. ¿Sabes qué es eso? Pues se siente muy bien, mi alma respira y sonríe ante esta nueva vibra. He recorrido las calles, algunas se parecen a nuestra ciudad. Me falta...