Travesía
Se fue al mar. Defoe lo había convencido. El mar sería ideal para su romanticismo desastroso. Zarpó creyendo que la realidad era como las novelas. Al naufragar en Juan Fernández, las islas descritas por Defoe, descubrió que poseía el espíritu, pero no la actitud. Sobre todo aquella noche de hambre y frío que, sin otra...