En un café de la terminal
No importa el nombre del lugar, ni como llegue allí; me hicieron volar un par de ojos marrones, un viaje corto, pero sustancial: Aterrice en su cuerpo, ignorante de mi destino, bebí de sus besos como una mujer sedienta de alcohol; hice fiesta con sus brazos, embriagada por su dulce y excitante aroma a vainilla;...