Alfa, trabaja, y Omega.
El despertador me saca del sueño como una jodida cesárea, interrumpiendo mis fantasías cuando más cálidas y prometedoras resultan. Apenas despierto, apenas vestido, apenas en vida, recaliento el jugo negro de la cafetera para no perder tiempo en preparar un bebedizo decente; el resultado es que mi primera ingesta se aleja de lo deseable, como...