¡LA AVENIDA LA ESPERANZA!
¿Cómo es posible, hasta ciego y no aprendió a vivir? Decía la gente. La juventud se le fue de tienda en tienda los fines de semana, gastando los billeticos que recogía vendiendo hierbas aromáticas en las afueras de la plaza. Dos pibes del matrimonio quedaron, cuando la doña agarro maleta e hizo caber en ella,...