Su Alteza Real La Tiznada
Alba se sabía huérfana desde siempre. Su madre murió en el parto y su padre completó su orfandad un día después, largándose sin más. Sus diez años de vida le habían sucedido al lado de sus abuelos, Ernesto y Clara, con la piel tiznada de harina y el corazón pringado de amor, con olor a...