El desayuno
Después de observar a la Osa Menor y determinar que la novena hora estaba por comenzar, Virginia apretó el paso. En sus manos sostiene su castigo o un receso de treinta minutos: el pan de centeno para el desayuno de los amos. Las lámparas de aceite apenas alumbran la calle. Su mamá la espera mordiéndose las uñas...