El pan de cada día
A Mario le gustaba ir a por el pan. Era su ritual matutino. Se levantaba temprano, se vestía rápido, le ponía la correa al perro y juntos acudían a la panadería. Al entrar, se paraba un instante para dejarse empapar por el olor a pan recién hecho. Luego se dirigía al mostrador donde Adelina lo...