Besos entre bambalinas
El beso, que en su origen nace de la boca, osculum en latín, impregnado del néctar de la saliva de Eros, se transforma en gesto sonoro. Tantos músculos intervienen en su fonación como en su ejecución. No sólo este fenómeno armónico se ciñe a los labios, en este caso afrutados, sino que también la lengua...