Matar Al Personaje
Llegó el fin de la obra. Debía matar al personaje. Era la consigna. Lo había amado a escondidas entre frases, tinta y papel. Fue tras él con su lápiz llorando letras de sal. ¡Mátalo ya! ¡Es la orden! No podía. Le dolían las entrañas. Si él moría todos los que lo leyeran morirían. Era SU...