Ingenuidad literaria
“-¡Señorita, señorita! -gritó un joven abriendo la ventanilla de su auto en plena circulación. -¿Qué pasa? – gesticulé desde mi automóvil. -¡Lleva usted un par de zapatos sobre el auto!- gritó. Reí socarronamente, estacionándome, para descartar tal locura. No tuve que ver nada, porque experimenté entonces, la desnudez de mis pies descalzos”. “Inconsciencia” denominé el...