En todos los colegios de enseñanza básica y media, Séfora aprendió en soledad y en silencio. No tuvo amigos ni amigas. Hubieron momentos en que fue víctima de bullying por parte de compañeros de curso. Y ningún profesor la defendió ante esto. Con el tiempo, Séfora se volvió rebelde y atea. No creía en Dios....
Seguir leyendo
7
0