El Reino Perfecto – Capitulo 5: Soledad

El Reino Perfecto – Capitulo 5: Soledad

Sefora CaVaz

14/07/2026

En todos los colegios de enseñanza básica y media, Séfora aprendió en soledad y en silencio. 

No tuvo amigos ni amigas. Hubieron momentos en que fue víctima de bullying por parte de compañeros de curso. Y ningún profesor la defendió ante esto. 

Con el tiempo, Séfora se volvió rebelde y atea. No creía en Dios. Pero una enfermedad grave le llegó a la madre de Séfora. Lo que hizo que Séfora se volviera hacia Dios y en oración pidiera por la sanidad de su madre. 

Y Dios le respondió. Entonces Séfora volvió a creer en Dios. 

Durante su búsqueda acerca de sus orígenes biológicos, y la preocupación de voces que escuchaba, se fue al tarot a ver las cartas. Debido a esto, de día y de noche era atormentada por demonios y sombras. 

Las voces malvadas le decían: MATATE. 

Pero Séfora no quería morir. 

Así fue como un día después después del cumpleaños de su abuelita Pastora, decidió ir a la iglesia para que oraran por ella. Pensó en ir a Jotabeche 40, pero la micro en el paradero no pasaba. 

Debido a esto, Séfora estaba por irse muy triste de vuelta a casa. Pero vió un punto de predicación caminando por las calles. Lo siguió con fé. Se encontró con una pequeña iglesia pentecostal. 

Séfora preguntó al guardia: Disculpe señor, ¿puedo entrar aquí?

A lo que respondió: Por supuesto que sí, la casa de Dios es para todos…

Esto conmovió a Séfora, ya que comprendió que Dios no le había cerrado las puertas… 

La reunión comenzó con alabanzas. Y luego el Sermón estuvo cuando Pedro le dice a un paralítico: No tengo plata ni oro. Más lo que tengo te doy. En el nombre de Jesús de Nazareth levántate y anda. 

Entonces en la exhortación, el pastor dijo: ¿Cuantos aquí se sienten paralíticos espiritualmente? 

Séfora en su corazón dijo: Yo señor… Tengo un buen trabajo y buen sueldo. Y aún así nada me llena… Yo me siento así…. 

Luego de cantar más alabanzas cristianas, el pastor llamó a la oración por los enfermos: 

– Pase con fé en el Señor y conforme a su fé será hecho… – dijo el pastor.

Entonces Séfora estaba por pasar adelante, cuando el diablo le habló diciendo: Jajaja mírate ahora, todos se burlan de ti…. 

Pero Séfora miró a todos y vió que nadie se burlaba… Sino que todos miraban hacia adelante… 

Con miedo, por la voz malvada, pero segura, pasó corriendo rápidamente y se arrodilló humillandose ante Dios llorando. 

Pidió: 

– Señor, perdoname…

Y una voz le dijo:

– ¿Y quien es tu señor? 

Y ella gritó: 

– ¡Jesús! ¡Jesús Perdoname! – Varias veces 

Fue entonces, como las voces malvadas de su mente gritaron. Y un peso que tenía en su espalda cayó al suelo. Y una garra salió de su cuerpo. 

Los hermanos y hermanas de la iglesia comenzaron a hablar en lenguas y a echar a un demonio gritando: ¡Fuera! 

¡Fuera! ¡Fuera! 

Y en eso, Séfora vio todo oscuro y en silencio… Y una gran luz se abrió en su frente y la cubrió de la cabeza a los pies. 

Séfora comprendió que ya no estaba sola nunca más. Que Jesucristo nuestro Señor perdonó todos sus pecados. 

Desde entonces, ella le sirve a Jesucristo nuestro Señor y Salvador, y en donde sea que vá le habla a la gente de Jesucristo y de su segunda venida. 

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