En todos los colegios de enseñanza básica y media, Séfora aprendió en soledad y en silencio.
No tuvo amigos ni amigas. Hubieron momentos en que fue víctima de bullying por parte de compañeros de curso. Y ningún profesor la defendió ante esto.
Con el tiempo, Séfora se volvió rebelde y atea. No creía en Dios. Pero una enfermedad grave le llegó a la madre de Séfora. Lo que hizo que Séfora se volviera hacia Dios y en oración pidiera por la sanidad de su madre.
Y Dios le respondió. Entonces Séfora volvió a creer en Dios.
Durante su búsqueda acerca de sus orígenes biológicos, y la preocupación de voces que escuchaba, se fue al tarot a ver las cartas. Debido a esto, de día y de noche era atormentada por demonios y sombras.
Las voces malvadas le decían: MATATE.
Pero Séfora no quería morir.
Así fue como un día después después del cumpleaños de su abuelita Pastora, decidió ir a la iglesia para que oraran por ella. Pensó en ir a Jotabeche 40, pero la micro en el paradero no pasaba.
Debido a esto, Séfora estaba por irse muy triste de vuelta a casa. Pero vió un punto de predicación caminando por las calles. Lo siguió con fé. Se encontró con una pequeña iglesia pentecostal.
Séfora preguntó al guardia: Disculpe señor, ¿puedo entrar aquí?
A lo que respondió: Por supuesto que sí, la casa de Dios es para todos…
Esto conmovió a Séfora, ya que comprendió que Dios no le había cerrado las puertas…
La reunión comenzó con alabanzas. Y luego el Sermón estuvo cuando Pedro le dice a un paralítico: No tengo plata ni oro. Más lo que tengo te doy. En el nombre de Jesús de Nazareth levántate y anda.
Entonces en la exhortación, el pastor dijo: ¿Cuantos aquí se sienten paralíticos espiritualmente?
Séfora en su corazón dijo: Yo señor… Tengo un buen trabajo y buen sueldo. Y aún así nada me llena… Yo me siento así….
Luego de cantar más alabanzas cristianas, el pastor llamó a la oración por los enfermos:
– Pase con fé en el Señor y conforme a su fé será hecho… – dijo el pastor.
Entonces Séfora estaba por pasar adelante, cuando el diablo le habló diciendo: Jajaja mírate ahora, todos se burlan de ti….
Pero Séfora miró a todos y vió que nadie se burlaba… Sino que todos miraban hacia adelante…
Con miedo, por la voz malvada, pero segura, pasó corriendo rápidamente y se arrodilló humillandose ante Dios llorando.
Pidió:
– Señor, perdoname…
Y una voz le dijo:
– ¿Y quien es tu señor?
Y ella gritó:
– ¡Jesús! ¡Jesús Perdoname! – Varias veces
Fue entonces, como las voces malvadas de su mente gritaron. Y un peso que tenía en su espalda cayó al suelo. Y una garra salió de su cuerpo.
Los hermanos y hermanas de la iglesia comenzaron a hablar en lenguas y a echar a un demonio gritando: ¡Fuera!
¡Fuera! ¡Fuera!
Y en eso, Séfora vio todo oscuro y en silencio… Y una gran luz se abrió en su frente y la cubrió de la cabeza a los pies.
Séfora comprendió que ya no estaba sola nunca más. Que Jesucristo nuestro Señor perdonó todos sus pecados.
Desde entonces, ella le sirve a Jesucristo nuestro Señor y Salvador, y en donde sea que vá le habla a la gente de Jesucristo y de su segunda venida.
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