Obras Independientes

EL TENIENTE ARTURO MUÑOZ CASTELLANO FUE EL PRIMER MILITAR ESPAÑOL CAÍDO EN UNA MISIÓN INTERNACIONAL DE PAZ. ‎Arturo Muñoz Castellanos participó en la guerra de Bosnia (parte de las Guerras Yugoslavas).  Como teniente y caballero legionario, estaba desplegado en la antigua Yugoslavia como parte de los cascos azules de la ONU (Fuerza de Protección de...
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Capítulo Cuatro.-

Andrea Magaña

Lunes: ZAYNA (Parte I) 21.- INT. – PASILLO DEL EDIFICIO “ROMA” – DÍA                                                            21 DAVID le da las novedades a su hermano:        ...
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ALMAS VACIAS…

Adalberto oscar tossi

Nacemos con pequeñas almas vacias… sin saber quien somos…ni siquiera donde estamos, nacemos para comenzar la vida… con manitas tendidas desparramando llantos. Rodeados de miradas tiernas…de calidas sonrisas, con manos que acarician…las primeras manos… las manos de las madres que amorosas limpian lagrimas inocentes de bebe nacido…de bebe asustado. Y ya estamos en el mundo...
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En los confines del universo, una expedición espacial descubre una isla perdida donde antiguas ruinas alienígenas esconden el secreto del equilibrio cósmico. La doctora Renata Sterling y su tripulación deberán enfrentarse a guardianes colosales, tormentas de energía y un poder capaz de alterar mundos enteros. Pero mientras más cerca están de la verdad… más peligroso...
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La última luz humana

Matías Leandro Rodríguez (IG matiasleandro09)

En una esquina sin semáforos, un hombre dirige el tránsito desde hace años con una precisión casi humana y poética. Cuando la ciudad decide reemplazarlo por un sistema automático, comienza una lucha silenciosa contra el progreso y el olvido. Porque algunas cosas no ordenan solamente autos: también sostienen el ritmo secreto de las personas.
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Escritos II

Jonathan Ibarra Luman

13.06.2015 1488. Pensar ¿Cómo se sentirá un perrito de ternura ilimitada al tener que bajar por las calles desoladas de una ciudad llena de seres malignos que trafican con el dolor del sufrimiento? ¿Cómo se sentirá un alma helada en el limbo cierto de la palabra expresada, mirando a lo lejos, en la penumbra del...
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TE SOÑÉ EN VOZ ALTA

Ceuleman Jossimar Villacinda

TE SOÑÉ EN VOZ ALTA Te soñé en voz alta, sin silencio, sin máscaras, gritando tu nombre entre paredes y fotografías; eras un viento suave rozando mi piel, eras luna llena en mi noche más oscura. Te soñé a mi lado, a milímetros de nuestros besos, y el calor de tus labios incendiaba mis sueños;...
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Respuestas

Rogelio Mora Espinosa

¿Dónde encontrar la flor distraída?, por la fragancia dejada por tijeras blandas. ¿Y dónde encontrar el camino?, por el rastro que se pierde hacia ningún lugar. ¿Y el árbol caído?, allí donde las orugas lamentan, el vuelo fallido. ¿Y la última hora, la del final, la que siempre llega?, allí donde el tiempo no se...
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La silla

Magaly Valdez

En Soledad casi nunca hacía frío. Los techos rojos caían sobre las casas y los cuerpos de la gente como una sombra. Todos habíamos nacido allí. Proveníamos de familias que se mezclaban entre sí y se reunían los domingos para preparar hervidos y parrilladas. El pueblo no era grande; apenas una avenida que llegaba hasta...
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El pasaje

Magaly Valdez

Salíamo to’ los días a las cinco y media. Acordábamo irno juntas después de chismeá un buen rato. Cuando mi amá me cambió de liceo, un carajito me puso “Soledad”, por el nombre del pueblo. En el Tomás de Heres conocí a J. Su amá limpiaba casas. Su hermana era negra-negra. En cambio J era...
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Virginidad

Magaly Valdez

El verano en que cumplí quince años trabajé en una tienducha de bisutería cerca del terminal terrestre de Ciudad Bolívar. Los aretes de fantasía y las pulseras doradas, que se ponían verdes al tercer uso, nos envolvían a las de «atención al cliente». Los anillos con piedras de colores eran mis favoritos. Allí conocí a...
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Ajedrez y cafecito.

Fernando Di Filippo

Y no hablemos del ajedrez y el cafecito. Porque entonces la tristeza ya no entra caminando: se sienta directamente enfrente de uno. Había algo sagrado en esos hombres inclinados sobre el tablero, como monjes silenciosos de una religión mínima y perfecta. El café humeaba lentamente al costado, enfriándose a medida que avanzaba la partida, porque el...
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