El Faro de los Ahogados

El Faro de los Ahogados

Christopher Vides

21/02/2026

¿Por qué buscarme a mí?
Si los demás, ya hundidos,
solo saben hundirme más.
¿Por qué acudir con las manos abiertas
a quien ya naufraga en sus propios delirios,
a quien tiene los pulmones llenos de penas antiguas?

Dicen que soy la salvación,
el madero flotante en este mar de llantos
al que, por costumbre, llamamos vida.
Pero yo sigo aquí. ¿Por qué sigo acá?

Busco entre el oleaje una voz que no sea la mía,
un eco que suspire: «Vamos, puedes con más».
Pero solo encuentro peticiones de auxilio
de quienes no ven que mi propia luz se apaga.

Es extraño ser el puerto del pecador
mientras el infierno me quema los pies;
ser el salvavidas de plomo,
el que se ahoga en silencio
pero estira el brazo para que otro respire.

Sin embargo, presiento que al final del frío,
alguien vendrá caminando sobre el agua.
Alguien dirá las palabras exactas,
las que no se inventan, las que se sienten.

Y en un susurro que calme la tormenta,
escucharé por fin mi propio nombre:
«Vamos… tú puedes con más».

Si tan solo me quedara aquí,
si tan solo te quedaras acá,
el mar dejaría de ser un abismo
para volverse, simplemente, hogar.

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