Esta no es una obra sobre la derrota, sino sobre el peso de ser el pilar cuando el suelo se mueve. Al sumergirte en este poema, encontrarás la voz de quien ha sido faro en medio de la tormenta, agotando su propia luz para que otros no se pierdan.
Calumnias, calumnias. Moscas salen de tu boca. Nada más y nada menos. El altísimo, una vil herramienta para tu verborrea. ¿Alguna vez vas a parar? ¿Acaso no te cansás? Bueno, ya no importa. Marchita está tu alma, y pronto tu corazón lo estará. Adiós. Hasta nunca, hasta jamás.