Capítulo 1

Había sido un viaje muy largo, pero finalmente habíamos llegado, Michelle durante todo el viaje estuvo callado, en cambio Ariana dormía en el asiento trasero del auto, la noche anterior para ella, había sido toda llena de emoción; finalmente está con el chico de sus sueños; no sé porque insistió tanto en venir no era necesario nos habíamos podido despedir en su casa, por otro lado, Michelle se había ofrecido a traerme y realmente lo agradecía.

Estamos a frente del Instituto era bastante grande, las rejas se abrieron, el portero nos había dado permiso para ingresar; a 15 minutos del instituto había una ciudad, Cuando pasamos por allí, me dio la sensación de que era agradable, posiblemente iría a dar un paseo por allí.

Al frente del instituto hay una gran extensión de césped había varias personas sentados en pequeñas mesas, unos hablan otros comían otros jugaban Michelle se estaciono al lado derecho del instituto allí había un pequeño parqueadero, alrededor hay varios edificios de dos pisos, y se podían visualizar que hay más en la parte de atrás. todos estaban conectados entre pasillos por el césped; cada edificio tenía 30 habitaciones según lo había leído en la página web del instituto, sus paredes eran de un color azul metalizado claro.

En el centro está el edificio principal este es de color blanco, sus puertas son de madera bastante grandes, allí queda, todo lo que tenía que ver con rectoría, secretaría, entre otras cosas. Luego tendría tiempo de explorar el lugar.

-Te acompaño-dijo Michelle, con una sonrisa de ternura. Yo asistí.

-Hola, mucho gusto mi nombre es Melany Rivera- dijo una chica que está a la entrada del edificio, hay un escritorio elegante, es hermosa, sus ojos son de color miel, cabello castaño claro largo hasta su cintura, su uniforme es azul, su falta llegaba a sus rodillas, pegada a su cuerpo, una camisa de vestir banca y encima un bléiser azul, tenía el logotipo del instituto, su vestimenta la hacía resaltar sus caderas, su piel está bronceada, su color de labial es café, hacían que sus labios se vieran definidos más grandes. Me gusta el estilo de esta chica, tiene unos 22 creo.

Vi como un ligero rubor subió a sus mejillas, después de todo se había sentido avergonzada; Michelle y yo la observamos por unos minutos.

-Hola, que pena contigo, no queríamos hacerte sentirte incómoda. -le dije mirándola a los ojos.

-Hola. Mucho gusto Michelle Martínez- mientras le extendía la mano, realmente había quedado encantado con la chica; Michelle no es el chico que le guste cualquier mujer, era muy exigente en sus gustos amorosos.

Melany estrecho su mano con gusto, fue muy claro que se habían gustado, ella retiró la mirada de Michelle y la dirigió hacia mí, ¿tú eres la chica nueva que ingresa? hija de la señora Abdala Scott y el señor Abner Scott, cierto.

-Si, como lo sabes- respondí, la verdad odiaba que me reconocieran por esos dos, no eran de mi agrado, y tampoco eran la gran cosa.

-Porque tu padre, tiene un gran prestigio y tu madre de igual, modo además no es que lleguen muchos chicos nuevos aquí, muy seguido-dijo Melany con una sonrisa mientras miraba su portátil y escribía alguna cosa.

-Te voy aclara algo, él no es mi padre es mi padrastro; que, quede bien claro. – Dije, lo más amable posible, realmente odiaba estos momentos, como si ellos fueran la gran cosa, solo aparentan frente a medios y cámaras que somos una feliz familia, cuando somos todo lo contrario, somos un total fraude.

Ella me miro, algo confundida. – Lo siento, no quise molestarte- me dijo.

-No te preocupes, solo que no vuelva a suceder- dije, ella asistió.

-Mientras, realizó tu registro de entrada, puedes ir ingresando, al lado derecho de enseguida encontrarás un pasillo, camina hasta el fondo allí hay una puerta que dice vicerrectoría golpea, te están esperando- me dijo con una hermosa sonrisa, mientras señalaba, el pasillo.

Caminé por donde ella me había indicado, los pasillos tenían baldosa de mármol color madera, sus paredes son de color blanco todo es refinado; como la casa de mi madre, a cada lado había varias puertas, separadas por un gran espacio, cada una tenía un letrero que decía cada uno de los cargos de gobierno estudiantil de la escuela, en varias oficinas pude ver personas.

Finalmente había llegado, golpee a la puerta; al otro lado de la puerta escuche que alguien decía siga. Tomé la manilla de la puerta y abrir, me encontré con una mujer de unos 40, bien vestida sentada en el escritorio, tiene su mirada en su portátil.

-Buenas tardes, soy Mia Duran…. -No había terminado cuando ella me interrumpió, y me miró.

-Ya se quién eres, siéntate- Me dijo, mirándome de pies a cabeza.

-Te esperaba más temprano, tenías que haber llegado hace dos horas- agregó mirando, su reloj.

-sí, lo sé, lo lamento, no volverá a pasar-respondí.

-Eso espero, estas aquí por varios motivos en general-dijo, mientras acomodaba sus codos en el escritorio, se mostraba como una mujer, íntegra, disciplinada, entre otras cosas, era de un carácter fuerte.

-Vas a firmar los documentos de matrícula, y compromisos que como estudiante debes cumplir al ser parte de este instituto; de acuerdo- dijo. -Asistí -Sabes que nos caracterizamos por ser una institución educativa con gran prestigio, muy pocos jóvenes como tú tienes la capacidad y la oportunidad de ser parte de este instituto, gracias a tu rendimiento de conocimiento educativo que mostraste en los resultados de las pruebas que te realizamos, tienes la oportunidad de estar aquí, y de igual manera espero que sigas teniendo ese mismo rendimiento con el que llegas-Me dijo, mirándome a los ojos.

Me creía una niña pequeña, a la que debían recordarle y afirmarse cada cosa a cada rato, ya había leído en general todo lo que conllevaba, tan gran responsabilidad si llegaba acceder a este instituto.

-No se preocupe, yo leí cada uno de los documentos, que ustedes me enviaron y tengo más que claro, «Cuales son mis compromisos mis responsabilidades» y las consecuencias que acararían si no las cumplo -respondí, de mala gana.

– Está, segura señorita Duran- me dijo, con autoridad, creo que se molestó por mi respuesta.

-Sí señora, no tiene por qué preocuparse por eso, sé que es lo que me quiere hacer entender, y como lo reitero, leí cada uno de los compromisos, responsabilidades y las consecuencias que conlleva si no los cumplo no tiene por qué repetirlos de nuevo-respondí con una sonrisa hipócrita.

-Bueno, si todo está más que claro, procedemos a firmar los documentos- me dijo, sabía que no le había gustado mi respuesta, además no era estúpida, sabía perfectamente lo que está haciendo, cuál había sido mi decisión y porque había escogido este lugar.

Me paso unos documentos y los firme, estaba cansada y lo primero que quería hacer era saber cuál era mi cuarto y descansar.

-Hay algo más, señora Margaret- dije, ella me miró con una mirada de asombro, realmente me había tomado la molestia de haber leído todo lo que tenía que ver con el instituto que podía hacer que no podía hacer, quienes eran sus directivos etc. cada cosa que había visto referente al instituto, lo había leído porque realmente me interesaba ingresar, además tendría la oportunidad de ingresar, a una de las mejores universidades del país y sobre todo estar lejos de todo, el drama familiar, que había en estos momentos en casa, aparentando ser la familia perfecta, durante la candidatura de Abner, podía darle un respiro a mi vida.

-No, como ya conoce, todo referente a la institución, no tengo más que decirle señorita Duran-dijo, mirando los papeles que había firmado.

-Debo felicitarla, por su iniciativa, y por ser parte ya de nuestra comunidad educativa, y de igual manera poder contribuir en su formación educativa, durante este año. – expuso.

-Se puede retirar, la secretaría le dará su horario y lo demás. -Argumento, mientras acomodaba su asiento, contra su escritorio.

-Con permiso-dije, retirándome de la oficina, cerrando la puerta.

Cuando regresé donde Michelle y Melany, ellos conversaban, de algo que no pude escuchar, Michelle me miró, y se detuvo la conversación.

-Fue rápido- agregó Melany refiriéndose a mí, mientras ella organizaba unos papeles en su mano.

-Si, no hubo de mucho de qué hablar-respondí.

-Eso veo, por lo general la señora Margaret dura más tiempo con los nuevos estudiantes, explicándole lo importante. -La interrumpí – Si eso, me dio a entender, pero conmigo no fue necesario; ya conozco los parámetros de ser parte de este instituto.

-Me alegra mucho, por ti. -Me dijo Melany, se había dado de cuenta que no quería conversar, y tampoco buscaba un hacer un vínculo social, no era mi estilo.

Me gustaba ser reservada, y ser social no era lo mío, había venido aquí, para terminar mi secundaria con grandes honores y eso iba hacer, no tenía intenciones, de hacer nuevas amistades, ni tampoco con la intención de agradarle a alguien. Michelle me dio una mirada fulminante, y miró a Melany, ok aquí iba de nuevo, no debía porque ser grosera, su maldito discurso de siempre, éramos tan diferentes,

Él tenía una vida muy diferente, a la que yo vivo, sus padres son un amor, de una familia educada con prestigio, tenía todo lo que yo muchas veces desee. Un chico guapo, con una familia grandiosa. desde que nos conocimos él tomó el rol de ser mi hermano mayor, me cuida y me protege hace todo lo posible para que este bien. El me conoce como la palma de su mano. Además de eso me corrige, me regaña y constantemente dice que debo mejorar como persona.

Finalmente asistí, no quería discutir más tarde con Michelle, tenía razón había sido grosera y odiosa con Melany, ella desde que habíamos llegado había sido muy amable, y cordial conmigo.

-Señorita Mia-Melany tomo mi atención, ella me estaba pasado unos papeles.

-Gracias-dije. Ella me sonrió de medio lado, mientras se paraba de silla y se dirigía al colgador de llaves.

Escuche como Michelle tocia, esa era mi señal. Respire profundo.

-Melany, quiero pedirte disculpas por mi comportamiento contigo, he sido grosera. -explique, acercándome un poco más a su escritorio. -Mientras tanto ella se acerca a su escritorio con una llave en sus manos. – No te preocupes todo está bien. – espetó, con una sonrisa de oreja a oreja, le respondí con una sonrisa.

-Te entregue tu horario de clases y el folleto donde te explica los horarios, de a qué hora te puedes acercar a desayunar, almorzar, a cenar, entre otras cosas y te entrego la llave de tu habitación y por último tu habitación está en el segundo edificio, habitación 28, no vayas a perder la llave, porque, tardaría mucho en darte otra, de acuerdo. – dijo, mientras toma asiento de nuevo en su escritorio.

-Cual de todos es el segundo edificio. – exclamó, Michelle, con voz ronca, habían hecho efecto, los tragos de tequila que habíamos tomado a noche.

-El que está al lado izquierdo de este edificio. – respondió, Melany con una sonrisa, de ternura.

-Gracias. – exclamamos con Michelle en forma de coro.

Regresamos al auto, y Ariana ya está despierta, tenía los brazos cruzados y el ceño fruncido.

De los tres Ariana, era la niña niñada y malcriada, hacia berrinche por todo, la niña de papi y mami, sus padres la complacían en todo, Ariana casi nunca aceptaba un no como respuesta, tiene un corazón de oro, lleno de amor, amaba hacer nuevas amistades y ser el centro de atención, definitivamente éramos polos opuesto, eso fue lo que nos unió tanto, esa alegría que ella tiene en su mirada, en su corazón y en su vida, le hacía falta a mí vida, aquella hermosa chica siempre está ahí, para sacarme una sonrisa, en esos momentos de oscuridad.

– ¿Dónde estaban? -exclamó, haciendo una mueca y bajando del auto.

-Estábamos adentro, Mía necesitaba reclamar la llave de su habitación, y otras cosas. -respondió, Michelle con una sonrisa.

– ¿Por qué no me despertaron? -dijo, haciendo berrinche, parecía una niña pequeña.

– ¿Por qué no queríamos despertarte de ese sueño erótico, que estabas teniendo? -espeto, Michelle mientras soltaba una carcajada.

-jajaja, que chistoso. -dijo, mientras me miraba-no es verdad, cierto Mía-dijo, mientras que le sacaba la lengua a Michelle.

-Yo, no sé nada. – dije, mientras me hacía la desentendida, y tomaba una caja del guarda equipaje del auto y me dirigía al edificio donde se encontraba mi habitación.

Dos horas después.

Finalmente, habíamos terminado de organizar mis cosas, el cuarto es muy bonito, cómodo y elegante, hay dos camas sencillas de Slim de tugo una para mí y otra para la otra chica con la que tenía que compartir la habitación; sus cosas ya estaban en el armario que estaba al lado izquierda de la habitación, con su cama. Por mi parte me había correspondido tomar la parte derecha de la habitación, mi cama era de madera es muy cómoda hay una almohada, al frente de cada cama hay una mesa de ordenador hecha madera, tiene 3 cajones a cada lado y en el centro un pequeño espacio y una silla metálica, también hay una lámpara de arco. Al frente del ordenador de mesa; está el armario de 8 puertas con 4 cajones. Las paredes eran de un color gris claro, en el medio de la habitación y a cada lado de la cama hay una ventana de corredera. En la pared donde estaba pegada mi cama hay un estante para libros. en la parte izquierda de la habitación entre el armario y la cama de mi compañera de cuarto está el baño.

Ariana había acomoda todo a su gusto, la mayoría de las cosas, mientras que discutía con Michelle sobre su sueño erótico, Michelle amaba molestar a Ariana, por cualquier cosa.

Por mi parte solo había acomodado solo los 8 libros que había traído y me había acostado con mi Michelle en la cama.

– ¡Déjame en paz! – grito Ariana está furiosa, sus mejillas estaban rojas, tiene los brazos cruzados y el ceño fruncido. Mientras tanto Michelle soltaba una carcajada y se recostaba hacia atrás en cama de nuevo.

Parecían niños pequeños, que peleaban por todo.

Escuchamos como abrían la puerta de la habitación y todo, quedó en silencio.

Ingreso una morena hermosa, su cabello es rizado y negro llega hasta su cadera, con una perfecta definición de caderas, sus senos como su trasero se ajustaba a su perfecto cuerpo, realmente esta chica si es hermosa.

-Hola, me llamo Ariana-mientras se acercaba a la chica, con una sonrisa de oreja a oreja, Ariana le gustaba hacer amigos, se dieron un beso en su mejilla.

-Hola, me llamo Anna, ¿Cómo estás?, ¿Cómo están?

-Hola, bien-respondimos los tres. Michelle se acercó y le dio un beso en su mejilla, yo le hice una seña de saludo desde mi cama.

-Tu eres la compañera de cuarto de mi mejor amiga, ¡cierto! – Argumento, Ariana, con entusiasmo.

Anna, se sentó en su cama, mirándonos, Ariana se sentó junto a ella.

-Si, …-Ariana la interrumpió – no es genial, ¿y cuantos años tienes? ¿y cuánto tiempo llevas aquí? -Lo que falta el interrogatorio de Ariana, a veces podía llegar hacer muy hostigante, la chica no llevaba ni cinco minutos aquí y ya quería saber absolutamente todo de ella.

-Por favor, Ariana no molestes-dije, para tomar su atención, y evitar que hostigara a la chica con sus preguntas.

Anna solo sonrió, solo quiero decirte, Mía que no quiero que traigas chicos a la habitación para tener sexo, y que por favor respeta los horarios de irnos a dormir, no quiero que, en las noches, coloques música, o algo parecido, por favor-dijo, mientras baja la mirada, había subido un ligero rubor a sus mejillas. Iba abrir la boca cuando ella me interrumpió.

No es quiera ser grosera contigo, es solo que no quiero problemas contigo, te lo digo por hace dos años atrás compartir habitación con una chica, y fue desastroso; traía chicos a la habitación para tener sexo, dejaba tirado todo, los condones que utilizaban los dejaba tirados, ensuciaba mi cama entre otras cosas, jamás hacía aseo …. -iba a decir algo más cuando Michelle abrió la boca. – No tienes por qué preocuparte por Mia, no le gustan los chicos, es muy aplicada, exageradamente organizada…-con eso es suficiente no tienes por qué decir demás-dije fulminando con la mirada.

Si lo sé, era muy aplicada y demás, pero no tenía el por qué decir además y en detalle, de cómo es mi comportamiento a la chica, que no me gustaba etc… Sonó un teléfono, pero no era el mío, ni de los chicos. Anna contestó –Ya voy-respondió para la persona que estaba al otro lado de la línea, y colgó.

-Discúlpame, pero tengo que retirarme, luego tendremos más tiempo para conversar-dijo, mientras tomaba, un libro que se encontraba en la mesa de ordenador, sin más se retiró.

Ya eran las dos de la tarde, Ariana y Michelle tenían que irse, querían quedarse en la ciudad, que quedaba cerca al instituto por una semana mientras iniciaba clase, pero les dije que no era necesario, después unos largos minutos de controversias finalmente accedieron a volver a casa, esta noche pasarían la noche allí pero en la mañana viajarán, nos despedimos, con besos y abrazos, ese despido duró más de cinco minutos, para los tres fue muy duro, siempre estábamos juntos desde que nos conocemos y jamás nos habíamos separado, del tal modo que estuviéramos varios meses, separados de este modo.

Ariana se fue destrozada, y por Michelle triste, pero ellos sabían que era lo mejor para mí y para mi futuro.

Finalmente, me coloque mi pijama y me envolví entre las cobijas, no supe en qué momento me quede dormida.

Capítulo 2

Los últimos días fueron tranquilos, recorrí el instituto tenía de todo, hay piscina, hay una biblioteca, y encontré varios libros de derecho, que llamaron mucho mi atención, me gustaba todo lo referente a esos temas, aspiraba estudiar derecho.

Finalmente, iniciarán clase y esperaba que este año se fuera rápido.

Por otro lado, extrañaba a mi chico, se acercaba su cumpleaños y no podría estar con él, me hacía sentir culpable y además de eso me irritaba y una parte de mí anhelaba salir corriendo y volver con él, mi chico, mi Liam le daba vida a mi vida a pesar de lo difícil que era para ambos poder compartir momentos juntos. Mi madre así lo posible para que nuestra relación se estropeara cada vez que podía le recalca a Liam, que no merecía el amor de nadie, nada bueno podría darle.

No sé en qué momento llegué a ganarme tanto odio y desprecio de ella. Muchas veces me pregunta porque aún no se había deshecho de mí, si tanto me odiaba.

Con Liam siempre estábamos en contando siempre me mandaba mensajes y compartía fotos de qué está haciendo o que había hecho, y por supuesto como estuvo su día y de igual manera yo le respondía. La parte que más me dolía es no poder ver esa sonrisa que llenaba de colores mi día.

Finalmente, había llegado a mi salón de clase, mi primera clase tenía que ver con la literatura. Hay varios chicos en el salón mire donde podría sentarme. Varios murmuraron y otros solo me miraban. Finalmente, después de unos segundos decidí sentarme al final del salón a un rincón.

Después de unos minutos llegó la profesora y el salón estaba casi lleno de estudiantes y la clase iba a iniciar cuando tocaron la puerta la profesora dijo. – siga. – Inicié a sacar mis cosas de mi bolso cuando sentí una figura de un hombre a mi lado. No le tome interés y fije la mirada hacia el frente y todos me miraban. Finalmente fijé mi mirada hacia la figura que estaba a mi lado, me encontré con un cuerpo bien formado finalmente encontré con sus ojos un azul intenso como el mar, su expresión era de fastidio un segundo después abrió su boca.

-Ese puesto es mío-Espeto.

Mire alrededor del pupitre y luego lo mire. -No veo tu nombre por ningún lado-espete con una sonrisa. El idiota hizo una cara de sorpresa y enfado, realmente no se esperaba eso.

Todos murmuraban, finalmente la profesora rompió la situación que había entre los dos.

-Todo está bien-dijo la docente.

-Aaron detrás de ti, hay puesto. -El idiota se dio la vuelta disgustado.

Durante la clase, sentí varias miradas por parte del chico idiota, y otros compañeros de clase. Después de una hora y cuarenta y cinco minutos por fin había acabado la clase. Eché mis cosas a mi bolso y revisé mi teléfono tenía varios mensajes de Liam.

– ¿Cómo estuvo tu clase? -Mensaje.

Foto de él con una manzana roja en su boca; se miraba adorable, y muy guapo.

-Aburrida-respondí al chat.

Vi varios chicos ingresando de nuevo ingresando al salón y decidí salir de allí.

Al salir del salón el chico de idiota estaba con otros dos chicos, me vio y se dirigió hacia mí, lo esquivé y seguí mi camino.

Escuche como uno de sus amigos-Mierda te ignoran. -rio.

Debía buscar a Melany, necesitaba mi nuevo portátil y no sé por qué un no llegaba, no había traído el mío porque no es permitido para el instituto, además ellos me proporcionan uno, ya llevo una semana y nada.

Parecía que esto fuera una cárcel, no había ninguna libertada: para salir del instituto debía pedir permiso, después de las diez de la noche no podía salir de mi habitación entre otras cosas.

Finalmente llegué donde Melany.

-Hola, ¿Cómo estás? -dije.

-Hola, bien ¿y tú? – Melany, respondió. Vestía el mismo uniforme, que tenía cuando nos distinguimos.

-En que te puedo ayudar-espetó, mientras organizaba unas carpetas.

– ¿Por qué un no me han dado un portátil? ¡Lo necesito! -Exclame.

-La vicerrectoría aún no afirmada, el documento de entrega del portátil, para los chicos nuevos. -Dijo mientras se retiraba.

-Melany me puedes el favor de ayudarme, en eso. -dije mientras sonreía.

-Voy a ver qué puedo hacer-espetó, con amabilidad.

-Te lo agradezco- me giré para irme, pero volví a mi postura inicial y sonríe con malicia y dije – Por cierto, Michelle pregunta por ti, y me ha dicho si aceptarías salir con él a cenar algún día. -Espete.

-Inmediatamente se sonrojo, y bajo su mirada al escritorio- Melany, es ternura.

Ella levantó su mirada y miró alrededor, buscando algo, y dijo-Señorita Mía, por favor……-Tomó una postura seria-No es correcto que me pregunte eso, y mucho menos en mi trabajo, no es correcto y no quiero que los demás estudiantes piensen que me interesan salir con familiares de…-La interrumpí-Sí o no-Agregue, con una sonrisa.

-Será un secreto-Espete.

Nuevamente miro a nuestro alrededor, y sonrió-Si-Agrego avergonzada.

Asistí-Adiós-dije despidiendo.

Ella respondió de igual manera, me dispuse a ir, a desayunar ya eran las nueve de la mañana, y falta una hora para que se acabaran las horas del desayuno.

De 7:00 am hasta las 10:00 am son los horarios de desayuno, de 12:00 pm hasta 3:00 am son horarios del almuerzo y de 6:00 pm hasta las 9:00 pm. Son horarios para cena.

Tienes una cena que atender-le escribí a Michelle por chat.

Después de desayunar me dirigí a la biblioteca, debía hacer mi primera tarea, después terminaría de leer A sangre fría de Truman Capote. ya que me quedaban pocas páginas. En la tarde tenía clase de álgebra y me daba flojera tan solo pensarlo. Los dos siguientes días transcurrieron con normalidad.

Eran las 10 de la mañana el deportivo estaba vacío era demasiado grande, el profesor había llegado y los demás compañeros.

-Mi nombre es Alex Congo licenciado en La Licenciatura en Educación Física, Recreación y Deportes, que implica esto cumplir diversas tareas de consultoría, planificación, gestión, administración, asistencia y asesoramiento en el campo de la Educación Corporal y el Rendimiento Deportivo, pregunta o alguna duda- Expresó el profesor.

Ninguno de los que estamos presentes en el deportivo comento algo.

-Ok, entonces tomó su silencio como un sí-Afirmó.

-Bien continuamos, para los nuevos están son las reglas para mi casa y para los antiguos nuevamente se las recuerdo-Expreso con sus manos.

-Primera: llegar 10 minutos clase si es posible, después de las 10:01 am se contará como estudiante tardío de ahí en adelante, por cada minuto tarde que llegue tendrá que realizar 10 sentadillas para poder participar de mi clase y de las siguientes entendido-Dijo con tono de voz fuerte.

-Una pregunta- Dijo un chico con lentes.

-Una respuesta-Agregó el docente, con sarcasmo.

Todos se rieron, por la respuesta del profesor hacia el chico de lentes.

-El chico se acomodó- ¿Cuáles son las excusas justificables, que podría dar si llegara tarde? -Dijo el chico, nervioso.

-Tienes que traer por escrito el por qué llegaste tarde, y firmado por la vicerrectora-Agregó el docente.

-Algo más jóvenes-Espetó el profesor Alex.

-Creo que no, continuamos-Agregó el docente.

-Tanto hombre como mujeres deben traer sudadera, camiseta, pantaloneta, chaqueta y zapatos deportivos de preferencia negra o gris-Agregó……

Después de escuchar las 22 reglas del docente realizamos ejercicios y finalmente habíamos terminado, era hora de ir a comer algo.

Saliendo del deportivo me doy de cuenta que hay muchas personas murmurando y riendo cerca de los baños del deportivo me acerco a ver qué pasa y me encuentro con una golfa pisoteando una blusa de una chica.

– ¡Como vas a salir patito feo! -Grito la chica que pisoteaba la ropa de la otra chica aparentemente está en el baño, la muy perra le había tomado su ropa, y obvio la chica tendría que salir desnuda de los cuartos de baño del deportivo, hay muchos estudiantes alrededor a la espera de la salida de la chica, algunos están grabando.

Por un momento dije que no era mi asunto, pero carajo mi otra parte odia que las abusan de los débiles, debía irme me dije a mi misma, pero no puede cuando la rubia la llamó.

-Patito, porque no sales queremos ver las plumas feas que tienes-Argumento, la rubia con un tono de tono de risa.

Respire profundo y rape la blusa que tenía la rubia en su mano izquierda, su cara cambió completamente de diversión a enfado y el ambiente se volvió totalmente tenso, hubo un silencio intenso por varios segundos. finalmente recogí las cosas prendas de la chica y caminé hacia vestíbulo.

Escuché llantos en unos de los baños, al abrir la puerta me encontré con unas mejillas rojas, sus labios inflamados, sus ojos están llenos de lágrimas y en ellos reflejaban demasiadas emociones, me acerqué a ella, estaba helada su cuerpo temblaba, tome mi chamarra y la abrigue ella está recostada contra la pared del fondo del baño. Finalmente la ayude a levantarse.

La ayude a vestir con la ropa que había recogido y la abrigue bien con mi chamarra esta super pequeña y frágil, en ese instante a mi mente vinieron demasiados recuerdos que perturban mis sueños y mi vida.

Al salir al deportivo todos estaban allí la rubia me fulminaba con la miraba, su cara está llena de furia. Todos nos abrieron paso estamos por salir del deportivo cuando la muy descarada me grita.

-Cómo te atreves a retarme y dejarme en ridículo-bufó la rubia.

La ignoré y seguí caminando con la chica a mi lado, sentí cuando se acercó demasiado y me di la vuelta tomé su mano con fuerza pensaba tomarme del cabello.

Tomé su mano con fuerza, estaba furiosa, hice contando visual, iba abrirse su boca para decir algo, pero de inmediato la cerró, la tomé de su cabello. -No te atrevas a volverla a tocar, me escuchaste ¡-Exclamé furiosa.

Todo estaba en silencio, tire la rubia al suelo; lleve a la chica a mi cuarto y la recosté en mi cama, al final se quedó dormida, salí a buscarle comida.

Ingrese a la cafetería, todos iniciaron a murmurar algunos me observaban, me acerque a la zona de barras.

-Me haces el favor y medas dos Sándwich de pollo, dos jugos para llevar gracias-Dije.

Muchos observaban finalmente y murmuraban que Anaí me haría la vida posible, muchos sentían lastima al parecer realmente debía investigar quien esa tal Anaí y por qué todos le temían.

Al llegar a mi habitación me encontré con Anna está en su escritorio, su expresión no era de buen gusto.

-Hola-dije mientras me acercaba a la chica, que estaba en mi cama.

-Porque la ayudaste-Dijo Anna mientras me observa abrigando a la chica hasta sus hombros con la cobija.

-Es asunto mío-Respondí cabreada.

-Debe irse, no quiero broncas-Dijo, molesta.

-Se irá, cuando se pueda ir-dije, mientras buscaba contando visual-No se te olvide que compartes habitación conmigo-Dije en voz alta, aunque un segundo después me arrepentí no quería despertar a la chica que se encontraba en mi cama.

-No quiero broncas con Anaí, no llevas ni un mes aquí y ya llevas dos broncas lo que estás buscando es que te hagan la vida un infierno y de paso la mía-Bufó Anna.

Sonreí-Entonces pide cambió de habitación-Dije mientras me acercaba a mi armario.

Anna no dijo ni una palabra más, ingrese al baño. Después de 30 minutos en la ducha salí de allí, iba hacer una noche bastante larga. La chica aparentemente se había despertado y miraba a su alrededor desorientada. Sus ojos se cristalizaron me acerque y le regale una sonrisa.

-Finalmente, despertó con eso se puede ir a.…-Dijo, Anna, pero la interrumpí-Cállate, mete en tus asuntos-Dije, me irritaba su actitud de egoísmo e indiferencia.

La chica nos miraba, pero especialmente me todo como su mayor atención, esta aturdida por todo lo que había pasado y era seguro que en su cabeza pasaban muchas cosas. Sus labios estaban secos tendría sed, me acerque a mi bolso y saque los Sándwich de pollo dos jugos y le ofrecí, vi en sus ojos la inseguridad de si debía aceptar o no lo que le estaba ofreciendo, pero finalmente lo recibió se acomodó mejor en la cama para poder comer.

Comimos en silencio por otra parte Anna se había acostado y nos daba la espalda. Me acerque a mi armario y tome una blusa cómoda y un short corto y se los pase a la chica.

-Cambiante, para que pueda dormir más cómodamente. -dije, mientras le daba la espalda y me acomodaba en mi escritorio.

-No quiero molestarte más, creo que debería irme-Dijo la chica, su voz sonó rota.

-Quien dijo que me estas molestando-Respondí mientras giraba.

Abrió la boca para decirme algo, pero no lo permití-Hazme caso-Agregué, ella asistió. -Allí está el baño-Señale, ella se fue a vestir. Revise mi teléfono y tenía varios mensajes y unas llamadas. Dos llamadas de Michelle, ocho de Liam y varios mensajes entre ellos estaban Liam, Michelle y Ariana.

Ariana.

Te has olvidado de tu mejor amiga. -Mensaje de Ariana.

No me llamas, no me escribes, ¡Me has reemplazo tan rápido! -Mensaje de Ariana.

Ya no me quieres-Mensaje de Ariana.

Suspire, amaba esta chica y la extrañaba demasiado.

‘Lo siento’ no te he reemplazado y jamás lo haría he estado ocupada, el fin de semana hacemos videollamada. Te quiero. -Respondí.

Un te quiero y un lo lamento, no compensara el abandono en el que me tienes. –mensaje de Ariana.

Sonreí.

100 te amos serán más que suficientes-Agregué al chat.

Y yo a ti, que descanses mañana debo levantarme temprano, con un strikers de un besito. -Mensaje de Ariana.

Bueno mocosa. -Respondí.

Ingrese al chat de mi chico, hacía dos horas había sido su última conexión.

Hermanita te amo, espero que tu día hubiera sido genial como el mío, mañana espero una muy buena razón, por no haberme escrito en toda la tarde. Que descanses dulces sueños, ‘tu chico ideal’- Mensaje de mi chico.

Te amo, descansa. – Respondí.

Tenía dos mensajes de Michelle.

Tienes una cena que atender-le escribí a Michelle por chat. Me había respondido mi mensaje.

Y ahora que has hecho, en qué asunto me has metido. – mensaje de Michelle.

– ¿Por qué no contestas mis llamadas, te marque dos veces, ni mensajes? – dos horas después de haberme enviando el anterior mensaje.

-Debes de llevar a cenar a Melany-Respondí.

-Estuve ocupada toda la tarde. -Agregué.

La chica salió del baño, ella me miraba hice con tanto visual y se sintió apenada, bajo su mirada. – Puedes dormir en mi cama esta noche, no hay problema. –

-Tu dónde vas a dormir-Respondió, con tono de voz bajo. -No te preocupes por mí, metete a la cama. -Agregué, reafirmando mi propuesta.

La chica se quedó parada viéndome, creo que esperando que cambiara de opinión.

Me acerque a ella arrastrándome con la silla, y la mire-Que esperas, ve a la cama, no puedes irte a tu habitación a esta hora, faltan 20 minutos para las once, las personas que hacen guardia en los pasillos te pueden ver, si sales a esta hora, es mejor que te quedes aquí esta noche y mañana podrás volver a tu habitación. -Argumente.

Asistió y se metió a la cama, y finalmente agregue-No permitas que las personas te lastimen, porque si lo permites una vez, de seguro volverán hacerlo tantas veces ellos quieran. -No recibe respuesta y me dispuse a leer para matar las horas de esta noche.

Capítulo 3

Son las 6 de la mañana, el día es frío, el sol aún no se asomaba.

Liam aun no me respondía el mensaje de cumpleaños que le había enviado por chat a las dos de la mañana, esa era su hora de nacimiento. En mi hombro tenía su fecha y hora de nacimiento grabada con tinta.

Eso me irritaba a esta hora ya debería de haber despierto, además tenía que estar cinco minutos antes de las seis en colegio y si no de lo contrario se perdería un día de escuela.

Por otro lado, Anna se había despertado y lo primero que había hecho era ingresar al baño al parecer tenía clase a las siete. La chica en mi cama había tenido pesadillas, y no era la única. No sabía si despertarla o dejarla dormir, debía ir a clase suponía, finalmente Anna salió del baño y dijo la despiertas tú o lo hago yo.

Hice una mueca y decidí ir a bañarme la cara y la boca, cuando salí la chica ya está despierta y se había cambiado de ropa, se había puesto la ropa que la rubia le había pisoteado. Los teléfonos de ambas timbraron al mismo y no paraban. Ambas revisaron; la chica pelirroja se le cristalizaron los ojos Anna se giró hacia ella. Rapé su teléfono y me senté en la cama.

Habían subido el video de ayer, al grupo del colegio había demasiadas imágenes de ella comparándola con el patito feo del cuento, mensajes que alentaban el sentimiento de desprecio por parte de la chica. Escuche como la puerta de la habitación se abría y luego se cerraba.

Mire a la chica que está enfrente mío sus lágrimas caían una trans otra. -Desde hace cuánto tiempo la chica rubia te maltrata. -Dije, en susurro.

-Anaí…. me ha molestado desde hace dos años. -Respondió con voz rota.

-Cómo puedes soportar todo esto, debes colocarle un alto. -Dije exaltada.

-No quiero traerles problemas a mis padres, además Anai es hija del dueño del sesenta porciento del colegio y ella toma atribuciones que cree que le corresponde. -Dijo, molesta.

– ¿Quién es el padre? -Pregunte.

-El gobernador ‘Samuel Caicedo’, sabes se postuló de nuevo, para el mismo cargo que actualmente tiene -Respondió, mientras tomaba su bolso.

-Gracias, por haberme ayudando, ninguna habría hecho lo que hiciste no sé cómo recompensarte por lo que has hecho por mí, estaré toda la vida agradecida contigo. Por cierto, mi nombre es Elena Camargo. -Mientras me extendía su mano.

-No tienes ninguna deuda conmigo, espero que no se te olvide lo que te dije anoche-Agregué y mientras me recosté en la cama, -No me gustan las formalidades-argumente.

-Adiós-Finalmente dijo, y salió de mi habitación.

Habían pasado dos horas desde que Elena se había ido, estoy lista en una hora iniciaría mi primera clase de inglés, tenía hambre. Ninguno de los chicos me había respondido y eso me tenía de mal humor, no sé si Liam me está castigando por no haberle respondido ayer. Ariana y Michelle no daban señales de vida; les marque a su teléfono y se iba a buzón de voz.

Decidí ir comer algo, después de todo tenía clase y no quería estar con el estómago vacío. Al ingresar a la sala para comer se estableció un silencio, nadie decía nada todos comían. Le pedí a la señorita que me diera dos huevos cocidos y panqueques con tajadas de pan, y un vaso de jugo.

Me senté al final de la sala a un rincón, después de unos minutos había terminado mi desayuno dispuse a dejar mi plato en el están. Estaba saliendo cuando me encontré con la rubia. Sus ojos se encontraron con los míos, su cara cambió de alegría a enojo.

-Miren quién está aquí. – Les dijo a sus amigas.

-Intente esquivar, para irme, pero se interpuso de nuevo. -De nuevo nos miramos, -No estoy de humor para tus estupideces-Dije, con fastidio.

La chica se lanzó contra mí con furia, retrocedí y me hice a un lado.

-Enserio, quieres esto-Argumente con diversión.

Llevaba varios meses sin estar en ninguna pelea, y me llenaba de adrenalina, ya que podría descargar toda mi frustración. Michelle me enseñó a boxear lo hizo para que pudiera defenderme de las personas que me quisieran hacer daño ya que siempre está o me metía en problemas, no sabía manejar mi mal humor la mayoría de veces por eso me metía en ellos.

No, todas las veces podía protegerme y mucho menos para toda la vida así que un día solo empezó a enseñarme en ese momento yo era una niña de tan solo 10 años, pero por otro lado él tenía 17 años, todo lo que aprendía me lo enseñaba.

A sus 20 años abrió su gimnasio y desde ese entonces después de hacer mis tareas me dedicaba a golpear el saco de boxeo, con el tiempo comencé a tener popularidad en los barrios que convivía ya nadie buscaba líos conmigo, ni se metían conmigo, y eso era genial.

Cuando cumplí 15 años le gané por primera vez a Michelle en el ring, y desde entonces él no me volvió a estrenar, debes en cuando jugamos juntos, y desde entonces también dejé de frecuentar gimnasio solo lo así cuando estaba enojada o necesitaba desahogarme.

Tiré mi bolso a un costado de la puerta de salida, la rubia se abalanzó así mí, la esquive y le hice zancadilla, cayó en al piso, sus amigas corrieron a ayudarla.

-Eres una maldita-me gritó la rubia mientras se levantaba.

Me reí, su cara mostró mucho más enojo, había muchas personas a nuestro alrededor. La rubia se tiró a darme una cachetada, tome su mano en el aire y la ábrete con fuerza.

-Jamás podrás colocar me un dedo encima -Grité, enojada, no me gustaba que se metieran con mi rostro. Solté con fuerza su mano, llegaron tres chicos. Uno tomo a la rubia por la cintura, y checaba si está bien. Los otros solo me miraban, iba a tomar mi bolso para irme cuando sentí una mano me tomo mi muñeca y me giro.

-Suéltame-Dije, exaltada.

-No quiero-Dijo, el chico.

Busqué sus ojos y me encontré que era el chico del supuesto dueño del pupitre en clase de literatura. Por unos instantes me fije en su cara era atractivo y en su cuerpo está bien trabajada, después de todo no estaría mal un polvo.

– ¿Quién te crees, para insultar a todos? -Dijo, el imbécil.

-Y a ti que te importa, tienes tres segundos para soltarme. -Dije, fastidiada, me estaba lastimando.

-No lo voy hacer-Dijo con todo de diversión. Solté mi bolso de nuevo al piso y forcé su agarre hasta el punto de soltarme cuando, el idiota tiró de mí hacia él y me rodeo con su otro brazo mi cintura, podía sentir su cuerpo carajo definitivamente no está nada mal. Con su otra mano tomo mi mentón. Estamos a unos centímetros podía sentir su respiración en mi cabeza.

-No te vas a ir, al menos si yo lo decido. -Dijo, mientras sonreía, maliciosamente. Todos nos observaban. El idiota me estaba retando, tenía clase debía salir rápido de esta situación.

-Sabes te voy a enseñar, que no se tocar a una chica sin su permiso y espero que te sirva para ese ego de hombre que tienes. -Dije, mientras forcejeaba con él. Era bastante fuerte, pero no era rival para mí.

-Quiero ver eso-Dijo, con diversión.

-Se cree muy lista. -Dijo, dirigiéndose a sus amigos, y giraba su rostro para verlos.

Había acomodado mi pierna derecha, entre su entrepierna mientras forcejeamos, impacte mi rodilla contra su miembro un instante después me había soltado. El chico se arrodillo arrodillado inmediatamente, y colocó sus manos en su miembro. Escuche gritos de asombro y otros en seña de dolor como si estuvieran sintiendo el dolor que el idiota está teniendo.

Finalmente tomé mi bolso y miré mi reloj me quedaban 15 minutos para que iniciara la clase, salí a correr.

-Señorita Duran, que suerte tiene por solo un minuto, es exonerada de escribir 600 veces no debo llegar tarde a clase. – Dijo el docente.

Esa voz la conocía, la había escuchado alguna parte, tome aire para recuperarme.

Finalmente hice contando visual con el profesor, es posible que mi profesor Germán estuviera aquí, me había dado clase hasta primero de secundaria, carajo iba hacer un año demasiado largo, mi ventaja es que al menos podía manejar el inglés no un 100 porciento, pero al menos un 76 porciento, aunque me gusta mucho más el portugués después de todo había aprendido mucho en sus clases y durante dos años con Ariana habíamos ingresado a estudiar inglés, como su capricho. Sus padres nos habían pagado todo el curso.

Pero después de todo había tenido fruto para ella, conoció a su artista favorito y compartió con él sí tener que utilizar un traductor, y parece para qué para mí también tendría fruto. La clase del profesor no es nada fácil, y es amante de que sus estudiantes lean libros en inglés.

-Señorita Duran, se puede sentar en el pupitre que está al frente de mi escritorio. -Espeto el docente, mientras me señalaba el pupitre. No es posible, no había cambiado mucho su manera de enseñanza, mierda lo peor de todo es que los pupitres son para dos personas y un no conocía mi compañero.

-Mi salón, mis reglas. – Agregó el docente.

-Como pueden darse de cuenta, en el pizarrón estas once reglas están son el conjunto de normal y criterios para permanecer en mi clase. -Argumento el docente.

Tocaron la puerta. -Adelante- comentó el docente.

Ingresaron dos chicos y una chica. Uno de los chicos era quien había rodeado a la rubia por la cintura, la chica es amiga de la rubia y el otro es el idiota.

-Felicidades, son los primeros que han ganado el castigo y ya saben cual es, así que por favor se quedan al final de la clase. -Agregó el docente con tono de anfitrión.

-Bueno, el caballero Rodríguez, será el compañero de la señorita Duran, el caballero Díaz será compañero de la señorita Camargo y la señorita Damián será compañera del caballero Hernández.

La clase transcurrió lenta, el profesor Hamilton dispuso a exponer todo lo referente a los temas que vamos a ver. Por otra parte, mi compañero no había dicho ni una palabra, y eso es de mi agrado. Es amigo del idiota y parece que tiene una relación con la rubia. Entre menos relación tengamos menos problemas tendré.

Ninguno de los chicos ha respondido, y ya está angustiada, es normal que desaparezca uno, pero todos no era posible. Tendría que llamar a los padres de Michelle o Ariana necesito saber que está sucediendo.

Me dispuse a salir, del aula.

Llegue a mi habitación Anna está con otra chica, morena. Coloque a cargar mi teléfono y me recosté en mi cama. Estoy cansada anoche no dormí y el estrés que tenía es intenso.

Toda la tarde me recosté en mi cama. Anna y su amiga hacían un trabajo en grupo debes en cuando sentía sus miradas. Había marcó a los chicos y aún no tenía respuestas.

Mañana era sábado y no tenía mucho que hacer.

Tocaron la puerta, escuche voces de hombres.

-Oye te buscan-Comentó Anna.

-Diles, que no me interesa. – Dije. Mientras hundía mi cabeza entre la almohada.

-Díselos tu misma. – Comento, con arrogancia. A alguien no le agradaba.

-Respire y me levanté de mi cama, me acerque a la puerta. Esta el idiota y compañero de pupitre. -El idiota tenía cara de mal, y el otro no reflejaba ninguna emoción. No sé qué que hacen aquí.

– ¿Qué quieres? -Pregunte, de mala gana, dirigiéndome al idiota.

-Melany me dio esto- Comentó, señalándome con su mirada la caja que tiene en sus manos, al parecer es mi portátil.

Lo iba tomar cuando de momento coloco el portátil detrás de su espalda. Escuche una ligera risa de su amigo. Además de eso escuche como alguien corría en el pasillo.

Unos segundos después llegó Elena.

-Hola, te traje algo de comer. -Dijo, Elena con una sonrisa.

Mientras buscaba algo en su bolso.

-Me lo vas entregar. – Dije, mientras mira de nuevo al idiota.

-Si, pero primero quiero una disculpa, y por estar aquí merezco un beso. -Respondió, con cara de diversión. Realmente era un tonto pensaba chantajearme. Además, primero me retaba y ahora quería conmigo, quien entiende a los hombres.

Busque de nuevo a Elena con mi mirada, está entremedio de los idiotas, su cabeza está encogía de hombros y tiene sus manos juntas, pero las mueve una con la otra como si estuviera nerviosa, mira hacia el piso.

-Entra-Dije, refiriéndome a Helena.

Vi cara de satisfacción, del chico idiota, y dio un paso al frente.

-Tu no, ella. -Dije, mientras tomaba a Helena de la mano y la atraía hacia mí.

-Sabes prefiero ahorrar saliva. – le respondí, al chico idiota.

Ingresé a Helena por completo a mi habitación y cerré la puerta. Anna y la otra chica solo me miraban me nuevamente me recosté en mi cama. Helena se sentó al borde de la cama.

-Te traje algo de comer, no te vi en el restaurante a la hora del almuerzo así que te traje, esto de la cafetería-Dijo, mientras me entregaba un paquete, y una Coca-Cola.

-Gracias no tenías por qué hacerlo-Dije, con voz ronca, tenía la boca seca y tenía apetito.

Comí con gusto estaba rico la hamburguesa. Anna y su amiga se habían ido unos minutos después.

Nuevamente me recosté en la cama. – ¿Qué hora es? – Pregunte.

-Son las 4: 15- Respondió Helena.

-Necesito que me hagas un favor, y me cuentes todo lo que puedas referente al instituto, y que puedo hacer los fines de semana aquí encerrada. -Comente, necesitaba distraerme para evitar en los chicos, ninguno me ha respondido a un.

Además, necesitaba conocer, quienes eran los chicos con los cuales había tenido broncas y porque todos les temían, además de eso era evidente que aquí nadie seguía las reglas.

Las últimas cuatro horas Helena estuvo conmigo, me contó todo lo relacionado con el instituto y los estudiantes que tenía popularidad, hasta que llegó Anna ella se retiró.

Mi cuerpo pedía un descanso, pero en mi cabeza cruzaban muchas cosas.

La habitación está oscura, hace frío se escuchan pasos que vienen así mí, no sé dónde estoy, tengo miedo mi cuerpo tiembla, la puerta se abre, ingresa un hombre no podía ver su rostro, la luz no me deja ver su rostro. huele a alcohol y a perfume de hombre, tiene un traje elegante, esta borracha se mueve de un lado para otro mientras se acerca a mí.

– ¿Dónde está tu madre? -Su voz, mi corazón palpita muy rápido, mi cuerpo no reacciona, mi cara se empapa de lágrimas. No puedo correr, su aliento a Whisky llega mis fosas nasales.

– ¿Dónde está tu madre? – Grita Abner, con furia y me toma del cabello, sus ojos están rojos su expresión era de enojo. Mis labios empiezan a templar, el sabor a salado en mi boca recorre mi garganta. Intento moverme y no puedo, quiero salir corriendo, y no puedo.

-Tú me vas a complacer esta noche. – Mientras besa mi mejilla, mi corazón deja de latir. Y se me hace un nudo en la garganta, siento como su mano, fría sube lentamente por mi pierna así mi parte intima.

Me levanto, mi cuerpo está completamente mojado, miro a mi alrededor estaba en mi habitación, mi corazón late muy rápido, toco mi cara y está húmeda, mis labios saben a salado, había llorado. Había sido una pesadilla, reviso si Anna se ha despertado, pero al parecer no.

Mi cuerpo se calma, necesitaba una ducha, la pesadilla había sido tan real, que mi cuerpo a sudado. Después de haberme dado una ducha fría, intente dormir de nuevo, pero no puede. Mire mi teléfono 5 para la media noche.

Liam un no se había conectado y ninguno de los chicos. Decidí salir era cambio de guardias en el pasillo entonces estarían solos los pasillos, necesitaba aire.

Tomé unas zapatillas deportivas y abrí con cuidado la habitación, el pasillo está vacío. Unos minutos después me encontraba fuera de mi edificio. Es luna llena, camine durante unos minutos. Escuche que alguien venía hacia mí.

Al frente está el área de donde guardaban los utensilios de aseo, tiene una escalera sin pensarlo inicie a escalar cada vez se escuchaban más cerca los pasos.

Me refugie allí, hacía falta una pared y el dejado del segundo piso del lugar, la vista era increíble la luna está en medio de los dos edificios donde los hombres dormían. Es espectacular tomé una foto y se la envié a Liam.

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