por Andrés Obychniev El hack era una sensación, como si algo hubiera mordido el aire desde adentro. Las paredes de policarbono del museo vibraron con un zumbido tenue, casi medido, como un insecto que sabe que está en un lugar sagrado. Nadie lo notó al principio. Nadie salvo los perros. Dormían en la cámara lateral,...
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