Al día siguiente, Ren llegó a la escuela como siempre, con su guitarra colgada al hombro y una leve sonrisa en el rostro. Al ver a Mika en su lugar habitual, se acercó con entusiasmo. «¡Mika, buenos días! Anoche encontré una canción que creo que te gustará. Podría tocarla para ti después de clases», dijo...
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