Vi una libélula muerta.la vi, y era yo. Todos pasaban indiferentes a sus alas quemadas bajo el sol. Era yo. Nadie pensó en la muerte de esa libélula. Entonces dejé de ser yo. El sol se comió sus alas, las volvió una mancha más en el concreto de una ciudad. Estaba yo, pero la libélula murió....
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