No encontraba trabajo porque el capataz le había manchado la hoja de vida con ácido. No con ácido verdadero, claro, aunque a veces pensaba que habría sido preferible. El ácido real deja marcas visibles; el otro actúa con mayor eficacia, porque se confunde con los comentarios, las miradas y las sonrisas de compromiso. Fueron muchos...
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