La perra vida
Te regalé una bonita sonrisa de Joker porque no tenía nada más que ofrecerte, a pesar de que en vida te lo había entregado todo, tú ya me habías arrancado, literalmente, los órganos internos, que esparcidos por la habitación comenzaban a descomponerse y se asemejaban a mi cara tan flácida, de la cual destacaban más...