El bumerán
Cuando es verano, la llegada a Madrid en el tren del norte es descorazonadora. El pasajero se despierta a eso de las seis y media o siete, asfixiado de calor, y deja la dura litera por el vacío pasillo del tren. El sol está saliendo, y las cumbres de la Sierra de Guadarrama se recortan...