INSTANTES.
Este momento marca un quiebre emocional para el narrador, quien se enfrenta a la inevitable transformación de su hijo y a la pérdida de la conexión que antes los unía.
club de escritura Fundación Escritura(s)-Fuentetaja
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Perder la inocencia Este momento marca un quiebre emocional para el narrador, quien se enfrenta a la inevitable transformación de su hijo y a la pérdida de la conexión que antes los unía.
La rayuela, también llamado «pata sola» era el juego favorito de un niño regordete y sus amigos en el patio de la escuela. Todos los días después de las 5 de la tarde, al sonar el toque de queda, se quedaban hasta altas horas de la noche, embobados en el juego. Una mañana, los niños...
La prima de la madre devolvió al día siguiente a los tres niños de doce, once y tres años a su casa. Algo muy duro, tremendo había ocurrido para dormir los tres con ella. Al entrar el de los doce años dio un salto de tal conmoción que llegó al techo, sufrió un shock, entró a ducharse...
Nunca había visto que el cuero pudiera correrse así. No había tanta sangre, pero lo que me llamaba la atención eran los músculos y cómo le brillaba la grasa, su mirada dolorida, esa respiración agitada. No entendí de qué era esa inyección que le pusieron; pensé que le iba a ayudar. Cuando abrieron el baúl,...
Nadie podrá decir que Tony no tiene sensibilidad. El hijo de puta solo daña a los gatos. Negros especialmente. Su madre, quien murió hace ya unos años, le comentó que esos asquerosos animales son obra del Diablo y servidores de Brujas. Lo convenció de pequeño y le indujo a maltratar y torturar a estos mininos,...
A los seis años, mis padres me regalaron un teléfono. Era el de mi padre, él se compró uno nuevo. Desde entonces, cada vez que mamá o papá desechaban el suyo, me lo regalaban.Ya, con quince años, han pasado por mis manos un montón de móviles. Estoy acostumbrado a cambiar de teléfono. Aquel apenas tenía resolución,...
El ritmo agresivo de la capital lo conocí cuando visitábamos a la familia en las vacaciones; pero vivir allí, era otra cosa. Mis padres me enviaron a la gran ciudad para estudiar la secundaria. Llegué a casa de mis tíos y recuerdo que para mis gastos diarios bastaba una moneda de un peso; sesenta centavos...
La cama a la que le robaron mis sueños. El colchón de una infancia olvidada.A los pies, el plumier que atesoraba el arcoíris de pintar la alegría.A su lado, mi muñeco Nenuco, que hizo las veces de hijo cuando aún no tenía dientes.Reposado en la almohada, el billete de ida, a Plutón, y con escala...
Recuerdo con fervor casi religioso, la luz que cada anochecer se erigía cuan estandarte de las fuerzas del bien contra las hordas del mal; en medio de una barriada demasiado tranquila, con escasez de iluminación y triste. La oscuridad que invadía mi estancia con alevosía no podía penetrarme, porque la luminiscencia que vislumbraba a través...
Juro que amé la Navidad ¡La quise tanto! Decoraba las paredes de casa con cintas y borlas de colores Durante casi un mes la vida era una fiesta en la que nada malo podía ocurrir y yo me sentía la cría más buena del mundo Los atracones de dulces estaban bien Todo estaba bien, o...
¡A la hora que se escuchan esos truenos artificiosos que auguran el zumbido fulminante de los tiros! Como luciérnagas atómicas estallan por todas partes cuando la noche se ha fundido con ese momento a punto de soñar luego de quedarme dormido. Tarea difícil con mi madre angustiada por la espera de esos truenos artificiosos, como si ya supiera desde el principio de su...
Terminaba el verano. Lo sabía, y no por el frío, que según su madre llegaba con septiembre. Entonces ella le hacía ponerse el pantalón largo. Además, las carreras en bicicleta, los partidos de fútbol en la explanada, todo precisaba tanta energía que no se podía sentir frío. Los veranos eran largos en el pueblo. Su padre les dejaba con...