Abstracción
Un paralelismo breve.
club de escritura Fundación Escritura(s)-Fuentetaja
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Perder la inocencia Un paralelismo breve.
Esta es una historia que sucedió en mi entorno familiar
Un relato en primera persona que explora el crecimiento, los lazos familiares y la lucha por encontrar la propia voz.
Cuando la volví a ver, no era la misma. Tenía la mirada perdida y la noté cabizbaja. Me dolió verla así, la sentí como una hoja marchita. Apreté fuerte mi puño tratando de que no se me note la angustia y le sonreí como pude.
-¿Qué serás cuando seas grande? – era la pregunta obligada en la casa de mi tío Juan. Yo respondía con algo diferente cada vez, queriendo descubrir (si eso hubiera sido posible), lo que él habría querido escuchar para dar una contestación que la cesara. Todavía recuerdo cómo se reía cuando respondí “linda”. Mi tío era...
Ella no sabía llorar, bueno quizás es que solo lloraba para adentro. Cuidaba a sus hermanos y ayudaba en la casa como si fuese una persona mayor. Le encantaban las meriendas cenas en El Campito, un descampado donde crecían malvas, amapolas y cardos. En primavera su madre y algunas vecinas hacían tortillas de patatas y...
Aún quedan vestigios de aquella casa familiar donde viví con mis padres y mis siete hermanos, hace 50 años era una infancia feliz, la vida los juegos, llenos de alegrías y felicidad. Mi casa era mi palacio donde mi fantasía volaba mi padre un héroe mi madre la reina mis hermanas princesas , mis hermanos...
Recuerdo estar con mi hermana en la sobre mesa de los días de verano mirando el zócalo que rodeaba nuestro chalet. Nuestros padres nos daban pinturas para dar rienda suelta a nuestra creatividad bajo el agradable sol de las cuatro de la tarde y el sonido de las cigarras escondidas. Ellos, mientras, pasaban el sopor...
Hay un gran tubo cerca de mi casa, mucho más alto que yo. Está plantado en el suelo, siempre en el mismo sitio y tiene una ranura arriba como si fuera una boca plana que no ríe nunca. Es duro, como la chapa del coche de mi padre, pero en amarillo. El coche de mi...
Son las doce y bajo corriendo por la calle Alta desde el colegio hasta nuestra casa. Debo llevarle comida a padre al monte, por los alcuerces. Va camino del puerto, despacio, al ritmo del rebaño. Comerá en la cruz cubierta. Han empezado a construir la presa. Dice padre que no la verá rebosar de agua...
EL DOLOR DEL ALMA Ocurrió un día con lluvia en el alma. Mi mejor amiga y compañera de colegio no se encontraba en su pupitre colindante al mío. Tampoco llegó para el recreo. Al subir a clase, la madre superiora...
Noche de insomnio en casa, lluvia, luces, sombras... y valor