El Ratón Pérez
No hay palabras, para valorar la inocencia de los niños; pero sí, podemos rescatar, todo lo bello, puro y sin límites que nos muestran, con ese amor verdadero que tienen. Y, a treves de ellos y sus enseñanzas; los mayores, que muchas veces nos olvidamos de volver a ser niños, debemos aprender a cosechar, toda esa pureza maravillosa..