Tiesos dedos secos.
A estos barrios vengo como suelo, con el alma en cabestrillo sobre el pecho. Evitando las miradas. De mí me sustento aún sufriendo entre lianas y ruido; amuletos busco de entre las palabras. De estos copos quiero que el invierno hiele el ansiado suicidio al que me aferro por sí me fallan las bazas. Ofrezco...