IMPULSOS Y CARTELES
(relato infraordinario) Se supone que hay que aguantar. Castigarse. Y como todo martirio tiene su preámbulo. Y no basta con estar sentado con la espalda recta y con los dientes apretados. Hay que escuchar. Escuchar y mantener activa la hiperventilación. Escuchar el trajinar de la instrumentación metálica dentro y fuera de una bandeja que también...