El último pelotazo
Querido Anti-terrícola: Después de regatear a los contrincantes por el polo norte —a los que vi derretirse muy rápido— avancé al centro de la cancha para adentrarme en el Amazonas y continuar driblando a uno, dos, tres, hasta miles de árboles condenados como brujas en la Inquisición. El calor me asfixió y me sumergí en...