En el amor, no hay guerra.
Querida, Los días se me hacen eternos y ya no distingo si es de día o de noche, pero pequeña, no te preocupes. Aunque la guerra es fría e injusta, llevo embriagado el calor de tu amor en mi cuerpo como la primera vez que tus ojos se cruzaron con los míos. Sabes querida que...