CARMEN
Somos ángeles de porcelana, eternas como la pintura de un Velázquez, frágiles como la nieve, caducas cual manzanas en la tierra, y, porque la muerte nunca muere, el sol, la luna, la estrellas, me hacen una sublime entrega… después me la quitan, y me la vuelven a dar, como la luz de una luciérnaga, fugaz....