Él
Odio sus ojos, su mirada, su sonrisa, odio su forma de ser, su talento, que exista. Odio su personalidad, su voz y su carácter, odio su humor, su alegría y su ingenio. Odio escucharlo, cantando suavemente. Odio ver sus fotos, que el paisaje enmarcan perfectamente. Odio su pasión, su amor por el arte, por los...