No es un sueño, ni una pesadilla: es la pura realidad
– ¡Abuelo! ¡Abuelo! – Pero… ¿Ya estás despierto, socio? – Sííííí. Con la tierna y acariciante voz de mi infante nieto al meterse en mi cama y las primeras sombras de luz invadiendo el lugar, reposo para mis andanzas, me he despertado hoy. El aroma de una revitalizante brisa mediterránea llena la estancia. Estoy de...