ENTRE DOS MUNDOS
Se llama Manuela, flacucha,ojos vivaces,manos inquietas. Aprendió a leer a los seis años, justo ese día su pequeña cabecita adornada con una maraña de cabellos negros, hizo un “clic” y ella entendió la combinación de letras que formaban la palabra “c-e-r-e-a-l-e-s” en una caja roja colocada justo enfrente a su tazón de leche tibia. Su...
