Retrato familiar

Retrato familiar

zero

26/10/2018

Aquella noche de invierno del año 1890 todo transcurría con normalidad. El silencio era abrumador. Mi hermana se encontraba en su cama con aquel pequeño peluche que mi madre le entregó el primer día que llegó a nuestra casa.

Nunca olvidaré el día que ella llegó a nuestras vidas. Fue una tarde en la que me encontraba jugando con mi padre en el pequeño jardín de nuestra casa. Mi madre contaba que sus padres habían muerto por la hambruna que azotó a nuestro país por mucho tiempo y ella fue rescatada por una organización que se encargaba de esas cosas. Por ese motivo mis padres solían llamarla «pequeña campeona». Yo simplemente la llamaba «Ely».

Ely era el nombre que se encontraba escrito en aquella pequeña fotografía que ella guardaba con mucho anhelo. Supongo que esa era su familia, antes de que todos ellos murieran. Para lo que aún no encontré explicación es por qué yo también aparecía en aquella foto.
Estaba claro que ese pequeño era yo; no podía ser nadie más, pero no era posible ya que no conocía a Ely hasta el día que llegó a casa. Ese fue el primer día que la vi. Noche tras noche no he podido dejar de pensar en ello. No me importaría saber que fui adoptado. Eso es lo de menos. Lo que me mantuvo despierto todas estas noches es el artículo que apareció en un periódico de hace varios años:

El diario del 25 de diciembre del año 1882 dice así: Un matrimonio fue asesinado en su hogar en vísperas navideñas. Su hija, de pocos meses, fue hallada con vida junto a sus padres. Su otro hijo mayor permanece en paradero desconocido.

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