Quiero pensar que cuando me ves, visualizas una gran mujer; guerrera, capaz de afrontar todos sus miedos sin la necesidad de tener que esconderse bajo una trinchera. Sin miedo a la satisfacción, a entregar todo su amor… Expuesta en cuerpo y alma ante Dios. 

No habrá necesidad que me escoltes bajo la lluvia, o que seas el sol de mis días grises, quiero que me mires a los ojos y que no desvies la mirada, que me trates ferozmente con la violencia en que una ola se vuelve espuma… 

A la vez te veo levantar muro tras muro intentando reparar lo que alguien más rompio o yo misma con todas mis fuerzas fui capaz de destruir.

Siempre he admirado la volutnad que tienes para amoldearte a la vida, no sé si eres completamente tuyo y mitad mío, o solamente eres una creación de lo que yo quise que fueras, quizás eres lo que siempre busque en alguien, pero no eres tú, sino que solo eres la viva imagen de alguien que quiere ser amado por todos por el simple hecho de no poder amarse a si mismo. 

Y yo te amo, con todas mis fuerzas, gritando tu nombre en distintos idiomas y diferentes tonos, con miedo a saber si al cerrar los ojos me verás invisible, o decidiste buscar un monumento más sencillo de amar. Siento un terror gigante cuando no estás, porque no sé si será la última vez que te volvere a mirar, te escribo notas mentales en futuro, para que te lleguen como pensamiento sobre mí sea donde quieras que estés… Si solo supieras supieras de lo inmensamente feliz que me haces con el solo hecho de existir.

.-Te estoy llamando

¿estás por ahí?

ven por mí.-

Pienso en los episodios perdidos, cuando a veces me arrebataba y llegaba olvidando tu nombre, algunas ocasiones me perdía entre las sábanas y me era imposible encontrar tu cuerpo en la inmensidad de la cama, así que preferia darte la espalda para que no me sintieras llorar, como un erizo de mar y tu fueses la estrella, me ahogaba en la profundida del departamento, como si fuese una más, una simple decoración, me siento perdida… Recuerdo los episodios en donde sentía una pulsación hirviendo dentro de mí, una llama roja que me hacía reaccionar de manera bruta y hacia que me quedase por horas pensando, se me cruzaba por la mente si me seguirias encontrando hermosa, y me angustiaba en esos instantes no saber como comunicarme contigo, aunque quisiese marcar tu número y pedirte a gritos ayuda, me quedaba castigada pensando en si merecia que todos los días fueses a tocar a mi puerta diciendo con una dulce voz que todo iba a estar bien…

No lo merecía, no te merecía.

Mi ego era demasiado grande como para permitirme estar contigo, aunque me hayas dado todo el amor del mundo, jamás podría darte lo que tú me das, porque algo en mí me pesa y me hace querer cortar toda acción de parte tuya, como si no quisiese que sufrieras y sintieras lo que yo siento cuando te veo, porque no existirían fronteras ni espacios que nos separen. 

Y te odio por hacerme sentir esto, por hacerme sentir especial, creer que quizás lo que vemos en las películas si es real. Te odio, por amarme incluso cuando yo no lo hacía, por ser un espacio abierto a la imaginacion y dejarme plasmar mis sueños en ti. 

Te odio por haber creído que el final de mis días serían contigo. 

Pensaba solo en no arruinarlo, en terminar con cuidado, no queriendo romper más lo que con tanto esfuerzo alguna vez construimos; el castillo de arena, el barquito de papel, las pompas de jabón… Me da ansiedad pensar que el mar deforma la arena y nuestro barquito no resistirá la tormenta, que las pompas de agua revientan y que nosotros somos tan smilar a todo lo que es fácil de construir y desarmar…

Pasan los años y sigo pensando en lo que fuimos, es que se siente tan reciente tu partida que olvido que mis ojos caen y mis pies ya no pisan. Me gusta revivir aquello que te hace sentir «vivo o muerto», porque tu amor me hacia revivir mil días de soledad… Acompañda frente a un espejo, tomando de la mano mi reflejo, es que como olvidar cuando te ame tanto que pensé que moriría, y solamente ahí supe lo que es sentir la muerte, porque eras yo, solo que más alto y con unos años más. Al final del día  hacia el amor conmigo misma, y era la única forma de validar que de alguna manera me ame, eran esos instantes cuando llegabamos pasada la hora, oliendo a vino barato cuando realmente te sentí al lado mío, inconsientes por no saber que hacer me dabas la mano y el calor humano que emanaba de ti era lo suficientemente grande como para cubrirme, y te veía como un hombre de verdad, con la espalda ancha y las manos grandes, me dejabas galopar en tu espalda mientras ambos nos sentíamos un poco más humanos, en donde la soledad no tenía espacio porque no había tiempo de pensar en quién era quién, sino que solamente eramos dos personas queriendo amarse de la manera que correpsonde una a la otra.

«Las grietas que abundan en tí no son tan grandes como las mías,

pero son un reflejo de lo que yo hago…

Arte.»

Ahora soy quien lo da todo, porque quiero terminar, quiero ver que mis manos son capaces de crear… Te quiero besar, amar, hacer de todo solo para verte convertir en una supernova, darte el último «abrazo» para después ser «Danaé» y volver a renacer. Necesito destruir algo que amo solo para poder recuperar la fe que perdí, debo confesarme para que se me abran las puertas del cielo.

Ahora que mis manos tiemblan con el frío, quiero dedicarme a escribir sobre ti, porque cuando comienzo a escribir sobre mí siempre termino escribiendo la última letra de tu nombre, como si fueses mi firma, como si aún te cargase sobre el lomo. Es que no lo supero, como pudiste tanto timpo habitar dentro de mí, no haberme tomado el tiempo de sentarme a tomar un café contigo, preguntarte sobre tus colores favorito o la estación del año que más odias… Cosas básicas que daba por sentado porque pensaba solo en mí, creyendo que sabía la respuesta, que no había necesidad de tantas vueltas. La vida se nos hace tan pequeña y el tiempo avanzaba a velocidades que no lograba alcanzar, no me di cuenta cuando ya curce los 50, me siento tan viva cuando trazo tus líneas, que no me salgo del margen de distorción para poner las luces doradas bajo el «beso», recreando una escena de nosotros dos, queriendo verme triste como «Helene», me quedo inmovil pensando en que hice para merecerte. Y regreso 40 años atrás, en donde solamente pensabamos que el amor no existia y nos aferrabamos a la idea que fuismos la excepción, creyendonos inmortal, no había tiempo para pensar en soltar o dejar, solamente jugabamos a juegos que pensabamos que ibamos a ganar, siendo el constructor del otro, jugando a ser el arquitecto de la vida llegamos a destruirnos aún más de lo roto que ya estabamos, pensando en que entre más amor nos entregamos el uno del otro, más nos arreglabamos.

Y solo quiero llorar, pero me encuentro en la nada misma mirando lo que he creado. 

Siento que cada vez me queda menos, a veces siento que el frío me lleva, no he vuelto a sentir el mismo calor desde que no estás. Escribo todas las noches un acrostico entre mis piernas… Quiero sentir la derrota pero no haber perdido en vano, no quiero dejar nuestra historia, quiero reencarnar la desesperación de amar algo con todas tus fuerzas.

No me olvides…

Sé que ya no me comentas,

que la idea de un rostro

casi perfecto 

es el de alguien más. 

Llevame a la playa, dejaré mis pies marcados para que los puedas ver, pero no tardes porque sabes que el mar arranca en primera y se adelanta. Como carrera clandestina quien llega primero, como si me fuese a pillar y estuviese por zambullirme en el mar. Me queda mucho por mirar, aún me quedan tardes por vivir pero a veces siento como si fuese la última.

Eramos tan jovenes, tan inmaduros que hubiese deseado haberme valorado más, haber tenido la valentía de no haberte dejado pasar, me hubiese gustado haber cerrado mi casa con candados para que así hubiese sido imposible de entrar… Hubiese querido ser mía, solo mía y de nadie más.

Tantas cosas que me faltarón por vivir que siento que me arrebataron las oportunidades que tenía para ser feliz, ahora vivo con el tormento de no haber alcanzado ninguno de mis sueños, tampoco los pequeños logros… Me hiciste confesar mis deseos para después cumplirlos tú, con la excusa barata que lo haces por los dos; me mandabas postales, escribias cartas, tomabas fotos… Los momentos que me hubiesen gustado presenciar cabían en un solo sobre. Me ví amarrada a estas paredes que solamente gritaban tu nombre, me dejaste a cargo de nuestro hogar, el que me hiciste a fuerzas destruir, diciendo que el amor es la cosecha de todo lo que hemos logrado, que me es suficiente y satisfactorio verte triunfar, porque a través de ti estoy yo.

Y al fin

lo entiendo

Al fin

te entiendo.

No hay ningún autoretrato mío, ningún cuadro colgado sobre la pared, tampoco cartas a mi nombre ni recibos de luz con mi dirección. No me interesa, jamás me tuve importancia ni fui el primer plano, tú eres el mundo y yo solo giro entorno a ti, porque mi existencia me es insignificante y poco gratificante lo que he sido capaz de crear. No soy el objeto del cuadro, pinto otras apariencias, otros rostros, porque estoy convencida que no soy lo suficientemente interesante, si alguien quisiese descubrir algo en mí puede contemplar atentamente mis pinturas y tratar de reconocer a traves de ellas lo que soy y lo que busco, aunque a veces ni yo sepa realmente quién soy o que ando buscando, me expreso de manera real y concisa a través de otros que son el medio para llegar a mi fin.

[…]

Entre de lleno a quedarme a vivir en ti, porque estaba convencida que mi llegada sería venidera, que traería buenos frutos, que está vez no llegaría con las manos vacias a mi hogar. Me fije en ti porque eras un hombre alto, con gaviotas en la mirada y brazos grandes, lo suficientemente encantador como para hacerme ver estrellas y así poder revivir la «noche estrellada» de Van Gogh. Terminé encontrando un anciano en pena en cuerpo de hombre.

Alma vieja y podrida, lo suficientemente bello como para enamorarme, de encontrar belleza en cada superficie y en cada arruga profunda que contiene tu opaco y grisaceo rostro.

Nos amo.

Puntúalo

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