Reticencia soslayada.
Apretando los puños y con la mirada atónita esperaba conocer la temática que abordaríamos en aquel taller. Reiteradamente pensaba “policial, por favor, policial…”. Pero a penas el guía abrió la boca sus palabras explotaron como balas en mis oídos: “ciencia ficción”. ¿Qué? ¡No! ¡Es terrible! ¡Tendré que sumergirme en historias extravagantes con personajes hiperbólicos, en...