Un descuido inoportuno
Busqué por todos los rincones del coche, incluso –aunque fuera ilógico-, debajo de los asientos. Sentí una tremenda ansiedad. Tenía que estar en la gasolinera del desvío a Valencia. Rápidamente giré el volante y deshice mi camino. Debía recuperarla. Fue un día nefasto. A media mañana me enteré de la muerte de mi buen amigo...