De repente salió huyendo la come libro, la devoradora de palabras, él, atónito, intentando atraparla. Pero era escurridiza, casi invisible, se escabullía entre los imperceptibles agujeros que formaban diptongos. Entonces, escrutó el libro para ver en que capitulo se encontraba, y para su sorpresa se acababa de engullir algunas palabras de amor de la misiva...
Seguir leyendo
37
0