Viejo, hoy juega Argentina

Viejo, hoy juega Argentina

Ojo de Gato

19/07/2026

Hoy es 19 de julio de 2026.

Mi viejo habría cumplido años.

Y como si el fútbol tuviera memoria, como si alguien allá arriba hubiera organizado el calendario con una sonrisa cómplice, hoy también se juega la final del Mundial. Cuarenta años después de aquella mañana de México 86, Argentina vuelve a estar ahí.

Esta vez ya no voy a sentarme junto al Gato Mayor en el hall de la casa.

Su sillón estará vacío.

Pero no voy a ver el partido solo.

Lo miraré con mi hermano Juancito. No somos hermanos de sangre, pero eso, a cierta edad, importa bastante poco. La sangre te entrega parientes; la vida, cuando se porta bien contigo, te regala hermanos. De esos que llegan sin árbol genealógico, pero se quedan en todas las ramas.

Seguramente nos sentaremos nerviosos. Diremos que estamos tranquilos y será mentira. Criticaremos al árbitro antes de que cometa su primer error. Pediremos cambios que el técnico no hará y, si Argentina se pone en ventaja, alguno cometerá la imprudencia de decir:

—Ya está.

Entonces yo recordaré al Gato Mayor y responderé:

—No digas eso, carajo. Los alemanes pueden empatar, aunque hoy la final la estén jugando contra España.

Nos reiremos.

Pero sé que, en algún momento, miraré hacia un costado.

Será apenas un segundo.

Buscaré a mi viejo por costumbre. Tal vez lo imagine sentado en la punta del sillón, con los codos sobre las rodillas, usando su camiseta argentina y opinando que Maradona habría resuelto el partido mucho antes.

Hoy cumpliría años.

Por eso quiero pensar que esta final también es su regalo.

Quizás no pueda verla conmigo como aquella mañana de 1986. Quizás no pueda abrazarme si Argentina mete el gol del triunfo. Pero hay personas que, después de irse, encuentran una forma extraña de seguir sentándose a nuestro lado.

Viven en una frase.

En una costumbre.

En la manera en que gritamos un gol.

En esa mirada que lanzamos hacia un sillón vacío, esperando encontrar durante un instante a quien tanto quisimos.

Cuarenta años después, el niño que vio campeón a Maradona junto a su padre volverá a ponerse frente a un televisor. Ahora tiene algunas canas, menos certezas y un hermano al que a mi viejo le hubiera gustado conocer.

Los tres veremos el partido.

Juancito y yo desde este lado.

El Gato Mayor desde donde quiera que se transmitan los mundiales en el cielo.

Y claro que queremos que gane Argentina.

No solamente por la camiseta, por la historia o por ese coraje argentino de seguir peleando incluso cuando todo parece perdido.

Queremos que gane porque hoy es 19 de julio.

Porque es el cumpleaños de mi viejo.

Porque hace cuarenta años celebramos juntos una copa que todavía vive en mi memoria.

Y porque, algunas veces, uno no necesita que su equipo salga campeón.

Necesita creer que, cuando llegue el gol, podrá volver a abrazar a su padre, aunque sea por unos segundos y con los ojos cerrados.

Feliz cumpleaños, Gato Mayor.

Hoy juega Argentina.

Así que ponte la camiseta.

El partido está por comenzar.

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