Dia #19 Limitación (Trastorno por evitación de la ingesta de alimentos)
Seguía perdida entre las calles que creía solía conocer, parecía inexperta en un arte que se suponía había creado.
Y esa nevera, esa maldita nevera azul tan sucia como descuidada seguía abierta. Repleta de moho y sin ningún propósito más que estorbar.
No tenía alimento, solo desperdiciaba electricidad. En mi soledad pregunté ¿Por qué sigue aquí, si no funciona en lo absoluto?
Pero antes de resolver mi cuestionamiento solitario. Encontré mis molares superiores podridos con un fétido y asqueroso olor mientras que en los caninos vertía un líquido de aspecto oscuro y viscoso con un sabor metálico similar a la sangre añejada.
Ahí estuvo mi respuesta todo el tiempo. El mismo propósito de esa inútil nevera era el mismo de mi deteriorado cuerpo. Ninguno, no existía nada dentro.
Dia #25 Placeres Dismórficos (Odontofilia)
Perlas abrillantadas,
Perlas sin pulir,
Perlas podridas,
Perlas quebradas,
Perlas mojadas,
He retratado en mis bellos sueños esos finos detalles que las hacen admirables al ojo des común hasta ese ojo más pícaro con su rojo vivo que me ha hecho delirar en mi máximo esplendor de fanática enloquecida. He de admitir que ese defecto, ese error humano tan nefasto para unos me resulta un jodidamente excitante.
Dia #39 I Gusti Della Depressione (Depresión)
He dejado de recibir las luces del ventanal que alumbraba esta habitación gris desolada en la que continuó atrapada escribiendo poesía.
No extraño aquellas luces egoístas, carentes de almas insensibles al tacto humano. Creo que no soy capaz de extrañar algo que nunca me ha pertenecido.
Resultan indoloros los sabores, cualquiera de ellos es asumibles cuando te acostumbras a vivir con los dientes podridos llenos de un amargo sabor a sangre mezclado con derrota.
El goteo de mi lavabo parece persistente, como si en verdad existiera una motivación en su función. Y es curioso porque nada tiene un sentido claro, supongo que solo estoy intranquila por el futuro una noche más.
Parece agobiante persistir en un papel protagónico de una obra tan patética que se está cayendo a pedazos.
Mis tormentos no detienen, son tan constantes como hostigante esos arrebatos de ira del destino.
Un horrible aspecto del pacto una vez más. De todos los demonios a los cuales fue ofrecida como un ruin trofeo inmundo.
Mi regalo perpetuo fue una lengua áspera, azulada y muerta, inepta de percibir nuevas sensaciones más que un calvario.
Después de todo, encontré belleza en los lugares más recónditos del rechazo. Convertimos la repulsión en un placer incandescente de unos torbellinos de defectos perfectos llamado arte.
Día #27 Parásito (TLP)
Descubrí que el huésped más eficiente no es aquel que mata a su portador.
Es aquel que le convence de que ambos son la misma cosa.
Durante años creí que aquella voz era mía. La escuchaba cuando despertaba, cuando me observaba en los reflejos oscuros de los espejos, cuando evaluaba cada gesto como si estuviera siendo examinada por un jurado inexistente.
No ordenaba. Sugería.
Como un amante paciente. Como una larva enterrada en la carne.
Me decía que la compasión era una técnica, que las lágrimas eran herramientas y que la ternura funcionaba mejor cuando era observada por terceros.
La gente llamaba bondad a mi actuación más elaborada.
Yo asentía. El parásito también.
Porque ambos sabíamos que la mentira más efectiva es aquella que termina siendo creída por quien la fábrica.
Y así crecimos juntos. Él alimentándose de mí.
Yo alimentándome de la admiración que producía.
Hasta que una noche comprendí algo terrible.
No sabía dónde terminaba él. Ni dónde comenzaba yo.
BARAKAT MAGUEYAL.
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