Telegrama de un romántico resignado

Telegrama de un romántico resignado

Alberto Pacheco

12/06/2026

Ya no en su propia sangre el pecho fía latidos que a la aurora prometían, pues llagas son, no pulsos, los que envía a sombras que en su ruina se complacían. Herido está de amor, mas no confía en fuentes donde antes se encendían los júbilos del alma: hoy desvaría, temiendo en dulces aguas agonías. ¡Oh náufrago de sí, que en mar de olvido rehúsa al beso azul de blanda espuma, por no tornar al yugo ya sufrido! Mas si de mayo el rostro se perfuma, y en carne viva el sol se ve encendido, cederá, dulce error, a tanta bruma. Que si en virtud y en lumbre se levanta el rostro que en su nieve al mundo hechiza, será su ruina misma gloria tanta, y en su dolor hallará nueva sonrisa. Volverá, sí, a la herida que lo encanta, a la prisión que en fuego se eterniza; pues sabe el alma, aunque razón la espanta, que amar es muerte… y es también ceniza de donde el ave, en lágrimas vestida, renace hermosa, al sol otra vez rendida.

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