Tomó del polvo Dios e hizo al hombre con amor, su más grande creación.
Una sola decisión separó al hombre de Dios; el cielo se oscureció.
Desde aquel día hasta hoy, entre tantas cosas, hay una sola realidad: nada somos sin Dios.
¿Por qué te acuerdas de mí?
¿Por qué piensas tanto en mí?
Yo sé que nada soy sin ti,
nada soy sin ti,
cual las flores ya marchitas sin el agua y sin el sol.
Sé que nada soy sin ti,
y por eso a tu lado viviré,
como árbol que, plantado junto al río, da su fruto a su tiempo y su hoja no cae.
No quiero oportunidad de en la vida progresar si no vas a estar aquí.
Si tú conmigo no vas, no voy a ningún lugar,
tal como dijo Moisés.
Una rosa sin su olor
y un cuadro sin color,
eso es mi vida sin ti.
Voy a confirmar mi amor
hacia ti, oh buen Señor.
Yo te doy mi corazón.
Solo a ti remitiré
toda causa en mi ser,
pues tú me conoces bien.
Y ya no quiero temer
a lo que pueda venir.
Quiero descansar en ti.
OPINIONES Y COMENTARIOS