El vuelo de los dos.

Llegaste a mi con tus alas extendidas, buscando quizás con quien compartir el aire en un simple vuelo… me tentaste al vacío sin llenarme de miedos.

Observaba tu rostro con el viento de frente, observando a los mortales sin prepotencia ni vanidad. Qué humilde eran tus sonrisas. 

Las visitas se hicieron con el tiempo más distantes, extrañando el atardecer desde lo alto porque si tu compañía el cielo no era el mismo. Sólo era un lugar sin nada. Las nubes se volvieron tormentas, el viento se hizo insoportable, las ansias tumbaron mis plumas y el nido se hizo un oscuro vacío.

Hay días en los que la brisa me trae el sonido del batir de tus alas y los recuerdos de tu sonrisa. Qué magico el vuelo… Que triste el vuelo…

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