Vi salir a León, sin la mínima intención de mirar atrás. Guardó el teléfono otra vez en el bolsillo, y con él, mis esperanzas… las que albergaban la última posibilidad de una respuesta.
—no le importó—
Mientras me invadían mil pensamientos, de esos que mi psicólogo llamaba «miedo al olvido», la vibración casi imperceptible de mi celular me trajo de vuelta a la realidad. Un mensaje de Martín, mi novio. El hombre que es parte de mis días y mi rutina hace 6 años. El hombre que solía alborotar las mariposas en mi estómago solo con una sonrisa. El hombre que mi corazón eligió y que hoy solo llama «compañero».
—Hola Emi, ¿cómo fue el día? Hoy te quedas hasta tarde estudiando?—
Hace tiempo sus mensajes dejaron de comenzar con: «Hola amor», el punto final ya no era un «Te amo 💖». Ya no había sorpresas, ya no había emoción.
OPINIONES Y COMENTARIOS