UNDER FORCE. Capítulo 1

UNDER FORCE. Capítulo 1

Mica Waitzel

29/11/2022

<< ¡Aire! >>

Una bocanada de aire ingreso a mis pulmones de golpe, haciéndome reaccionar. Respiraba agitadamente. El aire era cálido…casi caliente. Tenía la boca seca: necesitaba agua. Me tomo unos minutos darme cuenta de donde estaba… ¿dónde estaba? El calor era insoportable. Intenté abrir los ojos…me quemaba. La luz no me dejaba ver nada ¿Dónde estaba? Llevé las manos torpemente hacia mi cara para intentar masajear mis ojos. Finalmente decidí tapar un poco la luz sobre ellos para poder ver, pero aun así fue difícil acostumbrarme a la luz. Poco a poco, la imagen se fue haciendo menos brillante. Me di cuenta de que la mano en mi frente se sentía mojada. Sudor. Estaba empapada en él.

<< Deben hacer más de 35°C >> pensé.

Momento… ¿dónde estoy? Bajo mi cuerpo sentía que algo me raspaba, estaba caliente. Me encontraba tirada sobre un montón de arena. No había ni una pequeña brisa, el calor era insoportable. Comencé a poder ver, y vislumbré un pedazo de metal oxidado a mi derecha. Una camioneta…en algún momento lo había sido. Había retazos de pintura (¿verde?) mezclados con el óxido. Volteé a mi derecha, y vi una casa. Tenía un portón de rejas, también oxidado. La pintura ya no se veía. Por detrás, la puerta de madera, con huecos. Eran huecos extraños, casi como…

<< Huecos de bala >>.

Me incorporé rápidamente, debía salir de allí. No sé dónde estaba, pero no era un lugar seguro. De repente, sentí dolor. Mucho dolor. Muchísimo. Me tumbé de nuevo en el piso, mi muslo izquierdo ardía del dolor ¿Estaba herida? Una mezcla de sangre seca y arena me lo confirmaron. Me saqué la camisa e intenté hacer un torniquete al rededor, aunque sabía que era en vano. La herida ya no sangraba. Me quedé vestida solo con una musculosa manchada y un par de shorts de algodón. Traté de incorporarme nuevamente, sin que mi altura superara la de la camioneta. Comencé a escanear más allá de los 5 metros a la redonda. De pronto, caí en la cuenta. Sí sabia en dónde estaba. Más o menos. O, al menos, eso sentía. Mi mente intentaba esbozar desesperadamente algún recuerdo, pero nada. El lugar me resultaba fuertemente familiar, y aún así…nada. Empecé a escanear el entorno, pero no veía movimiento. A simple vista, parecía estar sola. Pero los huecos de bala me decían lo contrario. Tenía que irme, pero…¿a dónde?

De pronto, se escuchó a lo lejos una vibración pesada. Me tumbé nuevamente en el suelo, e inmediatamente vi una camioneta militar circulando por una calle cercana. Sobre el todoterreno, dos personas uniformadas. Una de ellas con un megáfono.

– Sobrevivientes, ¡repórtense! Hay un refugio en las afueras. Tenemos agua, comida y medicamentos. Sobrevivientes, ¡repórtense! ¡Repórtense!

No puede ser, esto no puede ser. ¿Quiénes eran? ¿Eran de fiar? ¿Debía confiar?

El todo terreno comenzaba a alejarse, debía tomar una decisión. Y debía ser rápido. No podía confiar, no tenía idea de qué pasaría…pero, si me quedaba sola, qué oportunidad tenía. Con una pierna herida, deshidratada… ¿debía arriesgarme?

– ¡Repórtense! – sonó a lo lejos

– ¡Aquí! ¡Aquí estoy! ¡Soy una sobreviviente!

La vibración pesada se detuvo.

URL de esta publicación:

OPINIONES Y COMENTARIOS