Uno no pierde amigos de golpe. Los amigos se van quedando en otras calles, en otros trabajos, en otras ciudades, en otros bares, en otros cansancios. Se quedan como monedas en el bolsillo de un saco viejo: siguen siendo tuyas, pero ya no las usas. A mí me ha pasado con muchos. Con los amigos...
Seguir leyendo
24
1