Semana 2:

Apenas y es martes. A las 10:00 pm se escucha a lo lejos el resonar de las hélices en movimiento que permiten levitar el eco del anuncio premonitorio al fin : «no salga de su casa, Colombia y Medellín se encuentran en aislamiento preventivo hasta nueva orden».

No pasan ni dos minutos hasta que el silencio entorpece de nuevo mi ansiedad alimentada por la gran caravana de uniformados que, a la par del «quinterocoptero», acaban de interrumpir mi tan ahora mediocre perfomatividad de estudiante de facultad de psicología.

10:28 pm, voy a esperar a que sean las 11:00 pm para encender la permisividad que compré el viernes acompañado con mi amigo el poeta donde todo el mundo sabe…

Semana 3:

Me recuerda y me pasa, me derrite, me suma en el olvido. Y de fondo un telón de bytes. Y pensar que eso ha sido lo mejor que ha sucedido. A nadie importa nadie, porque si, nadie existe; en el rostro deformado por el filtro. El make-up de la realidad tan sólo disfrazado.

Es viernes en la noche, son las.11:00 Pm, cerraron la villa. Gente que no veo y que no recuerda nunca a Nadie. Pues Nadie es hijo de Todo y de Nada. Y se hace todo adverso, donde nada Nadie, porque se supone que no debiera de estar allí.

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