Todavía no. Pero falta poco.

Se siente en el F5 que actualiza el diario online, en cada meme de whatsapp, en los ojos desorbitados de mi mamá cuando mira el celular, en el relój de la pc que avanza como si todo siguiera igual.

Y eso es lo loco. Afuera en el jardín el pasto sigue verde y el cielo azul. Por suerte la naturaleza no empieza a contar.

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