El día en que fui un conejo
El sol doraba mi rostro esa mañana de domingo. Y hacía que me sintiera dentro de un caleidoscopio cuando cerraba los ojos apuntando en su dirección. Lejos estaba yo de saber que en unas horas algo se introduciría dentro de mí transformándome de forma irremediable, aunque reversible, en un peludo y suave animal de compañía....